La organización separatista vasca ETA anunció este jueves formalmente en un comunicado el “final de su trayectoria” y el “desmantelamiento” total “del conjunto de sus estructuras”, tras más de medio siglo de ataques que dejaron 850 muertos en España y un día después de la filtración de una carta en la que el grupo anticipaba su decisión.
El comunicado, dado a conocer a las 14.15 hora local (9.15 de nuestro país), señala que la militancia de ETA ha “ratificado” la propuesta de la dirección de “dar por concluidos el ciclo histórico y la función de la organización”.
En consecuencia, la organización separatista “da por concluida toda su actividad política” y “no será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores”, agrega el texto citado por la agencia de noticias EFE.
Además del comunicado, ETA difundió un vídeo en el que se escucha la voz de los históricos etarras Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera y Marisol Iparraguirre, alias Anboto, leyendo en euskera (lengua vernácula vasca) y en castellano la declaración.
Cabe aclarar que esta previsto que Ternera leerá el comunicado de la disolución de ETA a cara descubierta ya que será el encargado de dar lectura en la tarde de este jueves al comunicado final de esta agrupación, en el que confirma que se disuelve y deja de existir como organización, según publicó el diario Naiz.eus.
El paso dado en esta jornada por ETA ya se preveía y el último miércoles mismo se hizo pública una carta, fechada el 16 de abril, en el que anticipaba el anuncio sobre el comunicado presentado este jueves.
La novedad es este video difundido por medios digitales vascos con el protagonismo de históricos activistas de la banda.
Este vídeo de ETA, que habría sido visionado por agentes internacionales para certificar su veracidad, servirá para dar el cierre a 59 años de existencia de la organización terrorista, que ha causado más de 800 muertes en su trayectoria de asesinatos, secuestros, sabotajes y amenazas.
En tanto, la despedida se produce sin que la organización terrorista haya conseguido ninguno de sus objetivos políticos, un fracaso al que han contribuido la presión ciudadana y la ejercida por los poderes públicos (los cuerpos policiales y la justicia).
Este es el comunicado de ETA.
En el escrito, ETA alude a “una nueva oportunidad para cerrar definitivamente el ciclo de conflicto y construir su futuro entre todos”, y pide no repetir errores ni dejar “que los problemas se pudran”.
"Años de confrontación han dejado heridas profundas y hay que darles la cura adecuada. Algunas todavía están sangrando, porque el sufrimiento no es cosa del pasado", agrega.
Con “toda la humildad”, dice literalmente, ETA pide a los destinatarios de la carta que se sumen al fin del conflicto porque “el futuro es responsabilidad de todos”.
Para el próximo viernes está convocado en Cambo (sur de Francia) un acto para escenificar el final de ETA con la presencia de representantes de varias entidades sociales y políticas y cargos electos franceses y algunos políticos nacionalistas procedente del País Vasco.
En tanto, el director ejecutivo del centro para el diálogo humanitario de la Fundación Henri Dunant, David Harland, certificó este jueves la “autenticidad” del comunicado de ETA en el que anuncia el fin de su trayectoria.
Ante un grupo de periodistas, y en presencia de testigos, como la exministra de Justicia francesa Christiane Taubira, Harland dijo en la sede de esta fundación especializada en resolución de conflictos que en esta jornada notificó a los gobiernos de España y Francia la “autenticidad” del comunicado.
Tras agradecer la labor del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero que inició en 2004 el proceso hacia el fin de ETA, del actual presidente regional vasco, Iñigo Urkullu, y del líder independentista vasco Arnaldo Otegi, Harland expresó que “queda por delante un largo trabajo de reconciliación que requerirá respeto y apoyo a todas las víctimas de la violencia”.
Por su parte, el primer ministro español, Mariano Rajoy, dijo este jueves que "no habrá impunidad" por los crímenes de ETA, aunque se espera que el grupo separatista vasco anuncie formalmente su disolución con una declaración filmada, marcando el final definitivo de la última insurgencia armada de Europa occidental después de más de cuatro décadas de violencia.
Crímenes sin resolver
Organizaciones de víctimas siguen exigiendo que ETA asuma sus responsabilidades criminales y ayude a esclarecer 358 asesinatos no dilucidados.
"Este no es el final de ETA que queríamos (...) debía de haber sido diferente", afirmó Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo Covite y hermana de un político vasco conservador asesinado en 1995, en un evento el miércoles en San Sebastián (norte), una de las ciudades más golpeadas por los atentados.
Políticos españoles y las víctimas se indignaron ante el mensaje de la organización el pasado 20 de abril en el que sólo pidió perdón por las víctimas “sin responsabilidad” en el conflicto, dando a entender que los asesinatos de policías y militares eran legítimos.
Y el combate se centra ahora en el relato: mientras independentistas defienden que lo ocurrido fue una lucha entre insurgentes y opresores del pueblo vasco, las víctimas y los historiadores recuerdan que ETA continuó matando, incluso con más virulencia, tras la muerte del dictador (al menos 786 personas).
El futuro de los encarcelados Si bien la inmensa mayoría de la sociedad vasca rechaza la violencia, una minoría sigue reclamando la independencia. La coalición separatista Bildu, segunda fuerza del Parlamento regional, obtuvo 21% de los votos en las regionales de 2016.
Bildu y el partido nacionalista PNV de Urkullu reclaman que los alrededor de 300 presos de ETA que cumplen sus condenas en España y Francia sean acercados a sus familiares.
Madrid ha negado cualquier contrapartida a la disolución de ETA, pero Urkullu indicó este jueves que el jefe de gobierno, Mariano Rajoy, sería “sensible” a un cambio en la política penitenciaria
Por contra, al menos 62 personas del entorno independentista murieron a manos de grupos parapoliciales y de ultraderecha, según el informe Foronda de la Universidad del País Vasco, y existen más de 4.100 denuncias por torturas policiales entre 1960 y 2014, según otro estudio del gobierno vasco. Estas víctimas piden reconocimiento.
"Si tú no reconoces una parte del sufrimiento, es muy difícil crear una convivencia y la reconciliación. Es muy difícil cuando hay heridas abiertas", señala Ane Muguruza, de 28 años.
Su padre, Josu, diputado regional de Herri Batasuna, el brazo político de ETA, fue asesinado en 1989 por unos ultraderechistas que, según ella, tenían apoyo del gobierno español. Al momento de su desaparición, entre 85 y 100 miembros de ETA se mantienen en fuga, según el Foro Social, una organización próxima a las familias de los presos.