Después de la violación del alto el fuego por parte de Rusia, las tropas soviéticas atacaron el puerto estratégico ucraniano de Mariúpol. De esta manera, las autoridades ucranianas debieron postergar la evacuación de los habitantes de la ciudad sitiada por las fuerzas rusas.

El alto al fuego había sido establecido para permitir que los civiles de Mariúpol pudieran escapar de una de las zonas de combates más duras del conflicto.

 

Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) calificó de “desgarradora” la situación de la ciudad. “Vemos que las operaciones del corredor seguro desde Mariúpol y Volnovaja no empezarán hoy (sábado). Seguimos dialogando con las partes sobre el tránsito totalmente seguro de los civiles de diferentes ciudades afectadas por el conflicto”, informó el CICR en un comunicado.

Las escenas que se suceden hoy en Mariúpol y en otras ciudades son desgarradoras”, añadió la organización, con sede en Ginebra.

En tanto, el alcalde de Mariúpol, Vadim Boichenko, aseguró dijo que la ciudad, que habitualmente cuenta con alrededor de 450.000 habitantes, estaba sometida a un “bloqueo”, sin electricidad, alimento, agua, gas y transporte.

Luego de que el Ministerio ruso de Defensa declarase un alto el fuego para la “apertura de corredores humanitarios, la alcaldía de este estratégico puerto del mar de Azov anunció en las redes sociales que la evacuación comenzaría antes del mediodía.

Sin embargo, la operación “fue postergada por razones de seguridad, ya que las fuerzas rusas “continúan bombardeando Mariúpol y sus alrededores”, declaró unas horas más tarde la alcaldía en Telegram.

Están en curso negociaciones con Rusia para establecer un alto el fuego y garantizar la instalación de un corredor humanitario”, agregó.

El control de Mariúpol reviste un carácter estratégico para Rusia, porque le permitiría garantizarse una continuidad territorial entre sus fuerzas llegadas desde la península de Crimea y aquellas de los territorios separatistas prorrusos del Donbás ucraniano, en el este.

Un grupo de periodistas de la AFP que visitó la ciudad este sábado vio escenas de devastación, a pesar de la insistencia del presidente ruso de que sus fuerzas no atacan áreas residenciales.

 

Un miembro de la ONG Médicos Sin Fronteras, que se encuentra refugiado en la ciudad con su familia, afirmó que recolectaron “nieve y agua de lluvia” para utilizar ante la imposibilidad de conseguir agua debido a las largas colas en los lugares de distribución.

Queríamos conseguir también pan (repartido por las autoridades locales) pero no estaba claro el horario ni los puntos de distribución. Según la gente, muchos almacenes fueron destruidos por los misiles y personas muy necesitadas se llevaron las cosas que quedaron”, sostuvo.

Ver comentarios