L a primera Audiencia General de los miércoles tuvo a un papa Francisco picante. Directo, como es su costumbre, criticó a los católicos que tienen un falso discurso, que muestran una dicotomía entre lo que dicen y su modo de actuar. Después, ya más distendido, se divirtió con los integrantes del Circo Nacional de Cuba y hasta se animó a hacer malabarismos con una pelota de fútbol.

Primero, las críticas. "Cuantas veces hemos visto el escándalo de esas personas que van a la Iglesia, están todo el día allí, o van todos los días y después viven odiando a los demás o hablando mal de la gente. Esto es un escándalo", manifestó Francisco. A ese tipo de personas les dijo que "es mejor no ir a la Iglesia" y que vivan "como un ateo". "Si vas a la Iglesia, vive como hijo, como hermano, da un verdadero ejemplo", continuó.

De esta manera, el jefe de la Iglesia católica aludió al Evangelio de Mateo, en el que habla de los "hipócritas" que rezan "para ser vistos por la gente", situación que se repite en la actualidad con quienes pronuncian oraciones "ateas, sin Dios, sólo por ser admirados". "Los paganos creen que hablando, hablando, hablando se reza. Yo pienso en muchos cristianos que creen que rezar es hablar a Dios, perdónenme, como un papagayo. No, rezar se hace con el corazón, desde adentro", aseguró.

Momento de distensión

Además de criticar a los tantos hipócritas que se acercan a la Iglesia porque queda bien, el Papa compartió durante la Audiencia General de este miércoles un momento de diversión. Los integrantes de la Compañía Habana, del Circo Nacional de Cuba, visitaron el auditorio Pablo VI del Vaticano e hicieron deleitar a todos los presentes con sus ejercicios de cuerdas, aros y pelotas, malabares, equilibrios y música de ritmos electrónico y tropical.

En medio de los aplausos de la multitud, unos de sus habilidosos integrantes llevó una pelota como las usadas en los partidos de la Champions League y la colocó sobre el dedo índice de la mano derecha de Francisco, mientras el balón giraba sin cesar. Tras la muestra de destreza, el Pontífice les agradeció "en un modo especial" a los artistas cubanos por su espectáculo.

"La belleza siempre eleva el corazón, la belleza nos hace mejores a todos, la belleza nos trae bondad y también a Dios. Se requiere mucho esfuerzo para hacerla. Hemos visto mucho entrenamiento", dijo, antes de despedir a los artistas: "Continúen así, ofreciendo belleza al mundo".

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