Al pedido de paz en el mundo que el papa Francisco hizo durante el domingo de Pascua, le siguió, este lunes, un nuevo y fuerte reclamo: el de la liberación de las personas secuestradas y privadas de su libertad de manera injusta.

Luego del Regina Coeli, la oración que tras la Pascua reemplaza al tradicional Ángelus, el Pontífice realizó un especial llamado por la paz, por el fin de las guerras y por la liberación de las personas secuestradas. "Renuevo mi llamado para que las personas secuestradas o injustamente privadas de libertad sean liberadas y puedan regresar a sus casas", dijo desde el balcón del Palacio Apostólico, en la Plaza de San Pedro, y agregó: "Invocamos el don de la paz para todo el mundo, especialmente para la población que más sufre por culpa de los conflictos en curso".

En ese marco, pidió "en el clima pascual", que se ponga "la mirada en las personas más frágiles y desfavorecidas". "Hoy es un día para juntarse con familia y amigos y hacer fiesta", siguió.

Este reclamo de liberación de las personas secuestradas y privadas de su libertad de manera ilegal llegó al día siguiente de que el jefe de la Iglesia católica instara a los líderes mundiales a poner fin a los conflictos bélicos y políticos en todo el mundo, entre los que mencionó la situación en Venezuela, Siria, Tierra Santa, Oriente Medio y África.

"La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que sólo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección", expresó.

Cuidar a los hermanos

Antes de su exposición ante las miles de personas que lo escucharon en la plaza, Francisco había llamado a no encerrarse en lo privado ni en el propio grupo de pertenencia, ya que los cristianos deben cuidar a los hermanos, en especial, a los marginados.

En ese marco, aseguró que no se puede alcanzar el bien común ni la justicia sin fraternidad, ya que esos valores permitirán realizar una "auténtica comunidad eclesial o civil". De lo contrario, advirtió, "existe solamente un conjunto de individuos movidos por los propios intereses".

Por último, el Papa recordó que el día después de Pascua se celebra a los ángeles, porque fueron ellos quienes comunicaron que Jesús había resucitado a las mujeres que lo fueron a buscar y encontraron el sepulcro vacío.

"¡Es bello este anuncio! Podemos decirlo todos juntos ahora: En verdad, el Señor ha resucitado", concluyó.