Rusia bombardeó en las últimas horas la ciudad de Odessa, en el sur de Ucrania, mientras la situación en la planta de acero Azovstal, en Mariúpol, empeora cada vez más, ya que más de mil militares ucranianos permanecen en sus búnkeres subterráneos. El Gobierno ucraniano confirmó que en la fábrica no quedan más civiles, solo quedan soldados, y muchos de ellos están heridos.

El Estado Mayor ucraniano informó este martes que los rusos "continúan preparando operaciones ofensivas en las regiones de Liman y Severodonetsk" en el Donbass y mantienen sus ataques sobre la acería, último foco de resistencia en esta ciudad portuaria.

Cientos de civiles que estaban escondidos fueron evacuados en los últimos días de la enorme planta de acero en un operativo comandado por Naciones Unidas y ya no queda en su interior ninguno de ellos, dijo la vice-primera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk.

Vereshchuk desmintió informaciones dadas por funcionarios regionales que afirmaron que dentro de la fábrica seguía habiendo civiles. "No es verdad", afirmó.

Autoridades ucranianas hallaron 44 cadáveres entre los escombros de un edificio destruido en la localidad de Izium, situada en la región de Jarkov.


El jefe del batallón Azov, que defiende el lugar, declaró que "no hay ningún civil, ninguna mujer, niño o persona de edad avanzada en Azovstal".

Por otro lado desde el Ministerio de Defensa de Rusia, el general Igor Konashenkov, destacó que la aviación rusa atacó durante la noche 16 zonas de concentración de efectivos y de equipamiento técnico de las tropas de Ucrania.

"En total, desde el inicio de la 'operación militar especial' fueron destruidos 163 aviones, 124 helicópteros, 793 drones, 300 sistemas de misiles antiaéreos, 2.979 tanques y otros vehículos blindados, 351 lanzacohetes múltiples, 1.440 unidades de artillería de campaña y morteros, así como 2.789 unidades de vehículos militares especiales", resumió el militar en un informe oficial.

 

La ayuda de EEUU y la escasez de alimentos


La vasta ayuda militar estadounidense se eleva ya a 3.800 millones de dólares desde el inicio del conflicto el 24 de febrero.

El presidente estadounidense Joe Biden activó ayer un mecanismo de una ley de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a los aliados a derrotar a la Alemania nazi a fin de acelerar el envío de armamento a Ucrania.

Volodímir Zelenski afirmó que decenas de países están al borde de la escasez de alimentos debido a la suspensión de las exportaciones agrícolas de su país como consecuencia de la invasión rusa. "Los políticos ya están discutiendo las posibles consecuencias de la crisis de precios y la hambruna en África y Asia", dijo el mandatario en un video.

Concluyó que esa "es una consecuencia directa de la agresión rusa, que solo puede ser superada juntos, por todos los europeos, por todo el mundo libre".
 

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