El movimiento de los "chalecos amarillos" cobró este sábado un nuevo impulso con la 18° protesta consecutiva en París, provocando numerosos disturbios y saqueos en comercios de lujo del centro de la capital francesa.

"Después de esta jornada, al menos para mí, no habrá más manifestaciones. Habrá acciones de verdad, tendremos que proponer bloqueos. Hemos demostrado que sabemos manifestarnos, que no ha funcionado y que no hemos sido escuchados", dijo en las redes sociales uno de los líderes de este movimiento, Éric Drouet.

La policía usó gases lacrimógenos y también cañones hidrantes para dispersar a los jóvenes que lanzaban petardos en esa emblemática zona de la capital francesa, informó la cadena BFMTV. Las protestas comenzaron el 17 de noviembre pasado en varias ciudades francesas.

La décima octava marcha se realizó este sábado al cumplirse cuatro meses del inicio de las protestas y un día después del final del Gran Debate Nacional impulsado por Macron para buscar respuestas a la crisis que sufre Francia.

El número de manifestantes decayó en las últimas semanas. De acuerdo a las cifras del ministerio del Interior, que los "chalecos amarillos" cuestionan, fueron 28.600 en toda Francia la semana pasada, una décima parte de los 282.000 que salieron a la calle el 17 de noviembre, inicio del movimiento.

"El gran debate lo que ha sido es una gran broma", dijo Quentin, de 30 años de edad, quien llegó a París desde Nantes, en el oeste del país, para asistir a la marcha. La policía francesa movilizó para este fin de semana a unos 5.000 efectivos, un número superior a los desplegados en protestas anteriores.