Este sábado, la jueza a cargo del caso de la desaparición de dos niñas en la isla española de  Tenerife hizo público el sumario de la investigación. En el texto, la magistrada declara que las acciones del padre, Tomás Gimeno , fueron " premeditadas y para provocar un dolor inhumano a la madre ". ¿Qué causó la fatal enemistad de Tomás hacia Beatriz Zimmermann ?

La pareja se conoció cerca de los 15 años de edad , ya que gracias a su alta clase social frecuentaban los mismos círculos. El diario local El Español reportó que Tomás era la oveja negra de una adinerada y conocida familia del Tenerife; a diferencia de sus dos hermanas no persiguió la educación y se contentó por disfrutar la riqueza de su familia.

Durante su relación con Beatriz  frecuentaba las discotecas de la zona, y llegó a sufrir un  ataque multiorgánico en 2014 por su frecuente consumo de drogas y alcohol . A pesar de las acciones que repetidamente tensaban la relación, Beatriz lo perdonó y permaneció a su lado aún cuando la engañaba con múltiples mujeres .

Sin embargo, el descubrimiento de una nueva infidelidad el año pasado empujó a Beatriz a separarse definitivamente de Tomás. Después de 17 años juntos , la pareja terminó su relación durante el embarazo de Ana , su segunda hija.

Ana, la segunda hija de Tomás y Beatriz, debería un año al momento de su desaparición y presunto asesinato.

La separación nunca fue formalizada , y en la denuncia que realizó Beatriz por la desaparición de sus niñas se aclaró que " entre la denunciante y Tomás Antonio Gimeno no existe convenio regulador ni sentencia judicial para las visitas de las menores ". El sujeto veía a sus hijas irregulares pero frecuentemente según el acuerdo verbal con la madre.

Los celos que escalaron en violencia

Poco después de su separación, Beatriz comenzó a rearmar su vida junto a su nueva pareja: un empresario belga llamado  Eric, de 60 años . Tomás estaba furioso , a pesar de estar él mismo en una relación con otra mujer . No quiero que ese viejo cuide de mis hijas ”, declaró el padre de las desaparecidas según el auto judicial publicado en las últimas horas.

El texto de la justicia declara que Tomás hace ya un año exhibía hacia Beatriz “ un trato vejatorio y denigrante , dirigiéndole a diario comentarios descalificativos, ofensivos y ultrajantes, en particular enfocados a menospreciarla por haber rehecho su vida con una nueva pareja ”. La violencia verbal escaló en ataques físicos en dos ocasiones:

El 30 de agosto de 2020, Tomás se lanzó contra la nueva pareja de Beatriz, golpeándo al hombre con un palo . ¿La causa? Eric salió a comer con sus hijas . El sujeto atacó al belga en el estacionamiento del restaurante, llegando a golpearlo repetidas veces. Cuando Beatriz trató de intervenir Tomás la atacó también a ella, agarrándola del pelo para arrastrarla por el piso . Olivia, de seis años, y Ana, de unos pocos meses, vieron todo .

Las dos menores de edad presenciaron la violencia.

A pesar de tener a disposición a varios testigos, que al presenciar la violencia llamaron a la Guardia Civil, Beatriz y Eric decidieron no presentar una denuncia . A los ojos de Beatriz, Tomás todavía era " un buen padre ", postura que mantuvo los primeros meses de la búsqueda por sus hijas desaparecidas. Según informó al periodismo  Joquín Amills , voceo oficial de la madre, para ella el secuestro fue un desesperado ataque de celos por su nueva relación.

En diciembre de 2020 Tomás volvió a arremeter contra Beatriz , insultándola gravemente. Por segunda vez, la mujer acudió a la Guardia Civil pero no presentó una denuncia , temiendo empeorar su relación con el padre de sus hijas.

El augurio del secuestro

En el auto judicial publicado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Güíma se reconstruyen los movimientos de Tomás aquel trágico 27 de abril. Ese día, el sujeto retiró a Ana de la casa materna mientras Beatriz se encuentra fuera, y pasó a buscar a Olivia a la salida del jardín.

Ya llegan las 11 de la noche, Beatriz llamó a su expareja para preguntar cuándo traería a las niñas a casa. Tomás le aseguró que las llevaría a cenar y luego las devolvería , pero casi una hora después todavía no llegaba. Cuando por fin respondió las llamadas de una alarmada Beatriz, el hombre le informó que ya se encontró lejos de la isla, y que “ no iba a ver más a las niñas ni a él ”.

Las autoridades continúan el sondeo marítimo en búsqueda de Ana, la menor de las hermanas.

Sintiendo un gran pánico por la situación de sus hijas, Beatriz llamó a la Guardia Civil que se puso en alerta de inmediato. Lamentablemente, lo que desconocía la madre y afirma el auto judicial, es que Tomás Gimeno habría asesinado a sus dos hijas horas antes en su finca en Igueste de Candelaria.

Para cuando atendió los llamados de Beatriz, Tomás ya se encontraron en altamar. Hacia las 22.30, “ sobre una zona que conocía profunda ”, Gimeno arrojó a sus hijas al mar en dos bolsas de deportes amarradas a un ancla por medio de una cadena y un cabo. 

Este jueves se descubrió el cuerpo de la pequeña Olivia en la profundidad de las aguas donde su padre la arrojó, y el sondeo marítimo continúa buscando el cuerpo de Ana . La Justicia española decretó una orden internacional de captura para Tomás , que hoy es buscado por la presunta comisión de dos delitos agravados de homicidio y uno contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género .