El segundo debate presidencial en Brasil se vio opacado por la ausencia del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que lidera los sondeos de intención de voto con un 30%. Quien supo ocupar el cargo de la presidencia entre los años 2003 y 2011 no pudo estar ya que la Justicia se lo impidió nuevamente.

Lula da Silva está detenido en la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde cumple una condena de 12 años y un mes de reclusión por corrupción pasiva y lavado de dinero.

"La silla vacía demuestra que están cometiendo una injusticia", sostuvo minutos previos al comienzo del debate Guilherme Boulos, candidato del Partido Socialismo y Libertad, sin saber que las autoridades del canal habían decidido retirar el atril de Lula. En el entorno del ex mandatario remarcaron que el mayor revés no fue el retiro de la silla en el debate, sino su ausencia en el mismo.

El Partido de los Trabajadores (PT), del cual Lula es miembro, lanzó la campaña frente a un dilema político de difícil resolución: "Mantener la candidatura de Lula es muy importante, pero tiene un costo, ya que Lula es un candidato testimonial que no se puede expresar. No habla, no participa de los debates, donde tampoco participan los candidatos a vicepresidente, por lo que Fernando Haddad también queda marginado", consideran los especialistas.

El ex presidente lidera todos los sondeos de opinión. Según un estudio divulgado en los últimos días, el ultraderechista Jair Bolsonaro encabeza la carrera en un escenario sin Lula, con el 23% de los votos. En ese mismo caso, Marina Silva es segunda, con el 11%, seguida por Geraldo Alckmin con un 9%.

En este contexto, el Comité de Derechos Humanos de la ONU se pronunció sobre el tema e instó a Brasil a permitir que Lula haga campaña desde la cárcel y sea candidato a las elecciones del 7 de octubre.