Rubén Wainberg, el argentino que diseñó los nuevos Fiat 500 Abarth, murió este martes en Italia tras transitar una larga enfermedad de la que había sido diagnósticado hace varios años. Sus allegados lo despidieron con profundo dolor a través de la red social Twitter.

El nacido en 1972 en Buenos Aires fue el responsable de firmar distintas versiones de la clásica firma italiana, incluyendo los Abarth 595 y 124 Spider. 

Formado en el colegio ORT, Wainberg dio el salto a Europa, lugar donde hizo sus primeras armas de diseño industrial en una empresa suizo-italiana. Aquellos trabajos iniciales incluyeron colaboraciones en variados medios de transporte, desde motos hasta barcos o aviones.

Finalmente, en 2001, el diseñador argentino ingresó a las filas de Fiat, sitio en el que participó en la creación del Fiat Cinquecento y del exterior del Fiat Punto Evo, entre tantos proyectos.

“Más que sangre, por mis venas corren autos. Creo que mis primeras dos palabras fueron mamá y papá y la tercera cosa que dije fue cupé Taunus. Pero en serio lo digo. Ese era el auto moderno más famoso en mi niñez”, había contado a principios de año Wainberg durante una entrevista realizada por Infobae.

Luego, en la misma nota, dio detalles sobre los que fueron sus primeros pasos: "La idea de diseñar o dibujar autos empezó a ocupar un lugar inesperadamente grande en mi vida. Recuerdo que los sábados, me 'rateaba' de mis clases de inglés y me iba al Centro, que era donde estaban todos los kioskos que traían las mejores revistas importadas sobre autos. Me gastaba todos los ahorros que podía juntar, en esas revistas, que todavía conservo con mucho cariño. Era el único modo de aprender algo de diseño de automóviles”.

En su paso por la ORT, donde se recibió de Maestro Mayor de Obras, comprobó que su pasión por los dibujos era bien recibida por el resto. “Mis profesores estaban sorprendidos porque a mí me gustaba mucho la precisión. Yo dibujaba cada detalle, más de lo necesario, podría decirse. Todos dibujaban las puertas y ventanas de las casas, y yo dibujaba hasta los cuadros en las paredes. Y siempre que podía, dibujaba autos. En el cuarto de los chicos, dibujaba autos de juguete, y el primer garaje que hice, lo hice con una Ferrari F40 en el interior”, relató.