En días difíciles, en los que el Papa fue acusado de encubrir a abusadores, Francisco se mostró reflexivo. "Frente al escándalo, silencio y oración", dijo durante una misa que ofició ayer en la capilla de Santa Marta. Aunque sin hacer referencia directa al tema, insistió: "La verdad es mansa, la verdad es silenciosa y con las personas que buscan sólo el escándalo y la división, el único camino es el del silencio y la oración".

Inspirado en el Evangelio del día, referido al regreso de Jesús a Nazaret y las sospechas sobre él, Francisco explicó que con ese ejemplo se puede entender "cómo el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo". Luego, recordó cómo hizo Jesús para enfrentar a sus acusadores: "No eran personas, eran perros salvajes que lo echaron fuera de la ciudad. No razonaban, gritaban. Jesús callaba. Lo llevaron a la cima del monte para tirarlo, pero Él pasó en medio de ellos y se puso en camino. La dignidad de Jesús: con su silencio les gana a los perros salvajes".