El gobierno de Filipinas justificó hoy a su presidente, Rodrigo Duterte, y aseguró que estaba "bromeando" cuando dijo frente a un grupo de empresarios en India que ofrecía "42 vírgenes para atraer turistas al país".

"Eso claramente se dijo de broma", lo defendió Harry Roque, vocero del mandatario, luego que las palabras de Duterte del viernes pasado durante un discurso con empresarios en Nueva Delhi desataran un nuevo escándalo. 

"No hay necesidad de especificar que fue una broma que hizo el presidente", agregó el vocero, luego que el mandatario volviera del encuentro con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, según la agencia de noticias DPA.

Duterte propuso ofrecer "42 vírgenes para atraer turistas al país" en un referencia a las promesas de reclutamiento de la milicia radical Estado Islámico, un grupo que opera en Filipinas y contra el cual el Manila y Washington combaten juntos. 

"Bien, si yo pudiera, también daría ese aliciente para aquellos que quisieran ir a mi país", dijo Duterte y agregó: "Pero si realmente es verdad... Yo querría las vírgenes aquí, no en el cielo".    
Rápidamente grupos defensores de los derechos de la mujer en Filipinas repudiaron las declaraciones del presidente y sostuvieron que "ponen de manifiesto la falta de respeto hacia las mujeres, además de cosificar a las filipinas como objetos sexuales sin dignidad, ni derechos humanos"

El presidente filipino contó públicamente cómo mató a un hombre al que calificó como narcotraficante cuando era alcalde, llamó a su población a ejecutar de la misma manera, sin orden judicial y fuera de cualquier Estado de derecho, a todos aquellos vinculados con el negocio de las drogas y hasta insultó ante las cámaras a Barack Obama cuando era presidente de Estados Unidos porque cuestionaba su política de derechos humanos.