La llegada del 2022 no solo significó el ingreso a un nuevo año sino también a un hecho particular que tuvo ese mismo día en el condado estadounidense de Washington, donde se produjo la explosión de un meteorito que generó una onda expansiva equivalente a 30 toneladas de dinamita.

La página oficial de Facebook llamada NASA Meteor Watch, donde los investigadores de la agencia espacial norteamericana, los observadores de meteoritos aficionados y el público en general compartan información, publicó que alrededor de las 11.20 (hora local) del 1 de enero, el satélite geoestacionario ambiental operacional GOES-R detectó una "fuerte señal de meteorito", la cual se cree que fue el origen del estruendo. Asimismo, detalló que no se pudo ver el bólido porque el área estaba nublada en ese momento, informó RT.

Un día después publicó una actualización en la que se especificaba que una estación de infrasonido cercana al lugar de la deflagración registró la onda expansiva del meteoro al desintegrarse.

Además, teniendo en cuenta que iba a unos 72.400 kilómetros por hora, se estima que el cuerpo celeste tenía cerca de un metro de diámetro y una masa cercana a media tonelada.

"Si no hubiera estado nublado, la bola de fuego habría sido fácilmente visible a la luz del día", aclaró el texto. Del mismo modo, según una estimación aproximada, el meteorito tenía un brillo 100 veces más fuerte que el que genera la luna llena.

Además, el ente aseguró que los impactos de pequeños cuerpos son relativamente posibles y su colisión no representaría riesgo alguno para la vida en el planeta.

Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) informó que el acontecimiento, que fue advertido por muchos lugareños, no estuvo relacionado con rayos en la zona, asegurando que la explicación más plausible es que "un meteoro explotó a algún nivel sobre el suelo".