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Brasil: Bolsonaro fue detenido por la Policía para cumplir la condena por 27 años de prisión

El expresidente de Brasil había sido condenado en septiembre a 27 años de cárcel, luego de comprobarse su conspiración para impedir la asunción del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, tras perder las elecciones de 2022.

Tras permanecer en prisión domiciliaria desde agosto pasado, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue llevado preso este sábado de forma preventiva, según informó uno de sus abogados.

En tanto, el exfuncionario brasileño fue condenado en septiembre a 27 años de cárcel por haber conspirado para impedir la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva tras perder los comicios en 2022.

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En tanto, el exmandatario (quien gobernó el país entre 2019 y 2022)  intentó romper la tobillera electrónica que fiscalizaba sus movimientos para fugarse durante una manifestación convocada frente a su casa por uno de sus hijos, según afirmó la Corte Suprema.

La Justicia indicó que se trata de prisión preventiva y no de la ejecución de su condena, y la Policía Federal informó en un comunicado que "cumplió un pedido de prisión preventiva en cumplimiento de una decisión del Supremo Tribunal Federal", aunque sin mencionar al expresidente. Hay que resaltar que Bolsonaro cumple una prisión domiciliaria preventiva desde agosto en su vivienda de Brasilia y está monitoreado electrónicamente.

Un pedido que no fue por Jair Bolsonaro

Por otra parte, la detención ocurrió pese al pedido que los abogados del expresidente elevaron, en el cual solicitaban que su cliente continuara en su domicilio “por razones humanitarias”, debido al delicado cuadro de salud que enfrenta, de hecho, la defensa sostuvo que modificar el régimen representaba un “riesgo de vida” para Bolsonaro, aludiendo a las secuelas permanentes de la puñalada que recibió en 2018.

Además, agregaron que atravesó múltiples intervenciones quirúrgicas, padeció episodios de reflujo y casos de “hipo incontrolable” que le generaron dificultades respiratorias, además de un diagnóstico reciente de cáncer de piel. El plazo para presentar nuevos recursos contra la sentencia vence el lunes, por lo que el equipo legal evalúa las alternativas disponibles.

 

En cuanto al tema judicial, el exmandatario fue condenado en septiembre a 27 años y tres meses de prisión por intentar dar un golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva tras las elecciones presidenciales de 2022, según dictaminó la Primera Sala del STF, que ahora deberá fijar la pena de cárcel. Por cuatro votos a uno, cinco jueces sentenciaron al líder de la derecha y ultraderecha de Brasil, acusado de haber liderado una organización criminal armada para mantenerse en el poder tras perder las elecciones frente a Lula.

El voto definitivo fue emitido por Cristiano Zanin, presidente de la Primera Sala y antiguo abogado de Lula. Zanin destacó que “las pruebas permiten concluir que los acusados pretendían romper el estado democrático de derecho”, y con ello se consolidó la mayoría de cuatro a uno que condenó a Bolsonaro y a otras siete personas, entre los que se incluyen exministros y antiguos jefes de las Fuerzas Armadas.

Un plan que tuvo varias etapas

A su vez, Alexandre de Moraes, Cármen Lúcia y Flávio Dino respaldaron la condena, mientras que Luiz Fux votó en contra, cuestionando la validez del proceso y argumentando que las pruebas presentadas no demostraban más allá de toda duda razonable la participación de Bolsonaro en la conspiración.

La trama golpista, según la acusación del Ministerio Público, se desarrolló en varias fases y comenzó mucho antes de los comicios de 2022. Bolsonaro lideró una campaña sistemática para desacreditar a las instituciones democráticas y al sistema electoral, con el objetivo de debilitar la confianza pública y preparar el terreno para un posible levantamiento.

 

 Miles de personas intentaron ingresar a la sede del Gobierno en 2023 (Archivo).
Miles de personas intentaron ingresar a la sede del Gobierno en 2023 (Archivo).

Tras la victoria de Lula en octubre de 2022, la conspiración escaló a hechos concretos: protestas masivas, campamentos frente a cuarteles del Ejército y atentados frustrados por la Policía, donde miles de seguidores exigían la intervención militar para impedir la toma de posesión del nuevo mandatario.

El 1 de enero de 2023, Lula asumió la presidencia de forma oficial, pero una semana después, miles de activistas de ultraderecha se movilizaron desde uno de los campamentos en Brasilia para asaltar violentamente las sedes de la Presidencia, el Parlamento y la Corte Suprema. La Fiscalía indicó que esto fue el corolario de un plan golpista dirigido personalmente por Bolsonaro, con el objetivo de perpetuarse en el poder y establecer lo que describen como una dictadura en Brasil.

 

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