La indigente internada en el Hospital Moyano no es la mamá de Luis Miguel
Así lo determinó la Corte Suprema de la Argentina, que cerró el caso de forma definitiva y resolvió que la mujer identificada como Honorina Montes no es quien sospechaban.
El misterio sobre el destino de Marcela Basteri, la mamá del cantante mexicano, Luis Miguel poco a poco va clarificándose. Es que la Corte Suprema de la Argentina resolvió que la mujer en situación de calle identificada como Honorina Montes no es quien sospechaban.
En el programa mexicano "Ventaneando", se mostró el documento que desestima la posibilidad de que la mujer internada en un psiquiátrico de Buenos Aires tenga relación con el Sol de México, tal como se rumoreó durante tres años. De esta manera, la Justicia argentina cerró el caso de forma definitiva y se buscarán represalias legales por el litigio de supuesta suplantación de identidad.
En el programa televisivo aseguraron que trascendió que la Corte estaría por notificar a quien hará responsable de los gastos generados, que asciende a unos 100 mil pesos.
Honorina Montes era una indigente que deambulaba por un barrio de Buenos Aires, que había sido descubierta por la youtuber Malena Aballay, a quien le llamó la atención el parecido con la madre del artista. Así fue que se sembró la incógnita sobre la identidad de la mujer que finalmente fue aclarada.
Sin embargo, el misterio sobre el paradero de Marcela Basteri, la mamá de Luis Miguel se remonta a agosto de 1986, la fecha en que se supo de ella por última vez, cuando tomó un avión rumbo a Madrid desde Pisa, Italia. Un mes después desapareció sin dejar rastros. Estaba acompañada por Sergio, su hijo que en ese entonces tenía 4 años, el hermano más pequeño del cantante puertorriqueño que se crió en México.
No obstante, en los últimos días, fue Javier León Herrera, el escritor de la biografía en la que se basó la serie, quien se manifestó sobre el destino de la madre del cantante. “Ella murió y no hay que dar más detalles. Lo que pasó con ella lo saben las personas que lo tienen que saber, y por supuesto sus hijos. Para ellos es un dolor inmenso”, dijo. Y continuó: “Todo aquel que ama y quiere el bien de él, no tiene que tocar la cuestión de su madre para poder ponerle un punto final”.

