POR LA PAZ

"¡Las negociaciones con Irán van viento en popa! Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo"

El mandatario norteamericano exige la adhesión inmediata a los Acuerdos de Abraham bajo la advertencia de romper las negociaciones.

El presidente estadounidense, Donald Trump, sacudió el escenario diplomático internacional al exigir que las potencias del golfo Pérsico, el mundo árabe y musulmán normalicen de inmediato sus relaciones con Israel como requisito obligatorio para cerrar el acuerdo de paz con Irán

El mandatario vinculó directamente el éxito de las negociaciones de seguridad con la firma simultánea de los Acuerdos de Abraham, la plataforma internacional que impulsó durante su primer mandato presidencial.

Una exigencia categórica

La sorpresiva condición fue transmitida inicialmente por el jefe de la Casa Blanca mediante una tensa teleconferencia con líderes regionales. Ante la incertidumbre inicial, la propia administración norteamericana oficializó la postura a través de un extenso comunicado difundido por el mandatario en sus plataformas digitales.

El texto de Trump advierte con rigurosidad los términos del diálogo internacional: "¡Las negociaciones con la República Islámica de Irán van viento en popa! Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo y volver al frente de batalla con más fuerza que nunca, ¡y nadie quiere eso!"

Entre los destinatarios de la advertencia se encuentran Arabia Saudí, Catar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, siendo estos dos últimos miembros plenos del tratado de normalización.

Oposición interna en Israel

La estrategia diplomática desplegada por el gobierno estadounidense no tardó en cosechar detractores de peso en el arco político de Oriente Próximo

En la vereda opuesta a las pretensiones de Washington, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, manifestó un rechazo tajante hacia las condiciones generales del borrador que se discute en las mesas internacionales.

El referente político calificó el plan que se traza en la región como "perjudicial para Israel, para la región y para los ciudadanos de Irán".

Según el análisis formulado por Lapid, las concesiones plasmadas en el pacto no serán eficientes para detener el desarrollo del programa atómico impulsado por Teherán, facilitando eventualmente los mecanismos necesarios para la fabricación de armamento nuclear en la República Islámica.

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