En busca del alunizaje, China acelera su carrera espacial con el lanzamiento de la misión Shenzhou-23
La nave tripulada se acopló con éxito a la estación Tiangong para evaluar los efectos de la permanencia de un año en órbita.
La nave espacial Shenzhou-23 despegó con éxito desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, ubicado en el desierto del Gobi, y se acopló a la estación espacial Tiangong en la madrugada de este lunes.
El operativo militar y científico forma parte del plan estratégico de Beijing para desarrollar tecnologías de exploración que permitan concretar un alunizaje tripulado antes del año 2030, intensificando la competencia con los programas de Estados Unidos.
Permanencia prolongada en el espacio
El objetivo principal de esta operación radica en estudiar por primera vez los efectos biológicos y psicológicos de una estadía de un año completo en órbita, duplicando el límite de seis meses que la Agencia de Vuelos Espaciales Tripulados de China manejaba hasta la fecha.
La tripulación encargada de estas tareas está integrada por los astronautas Zhu Yangzhu, Zhang Zhiyuan y Li Jiaying, siendo esta última la primera mujer originaria de Hong Kong en sumarse al complejo orbital.
Respecto a las dificultades físicas que enfrentan los tripulantes en este tipo de misiones de larga duración, el astrofísico Richard de Grijs, profesor de la Universidad Macquarie de Australia, detalló que los principales riesgos para el cuerpo humano son "la pérdida de densidad ósea, atrofia muscular, exposición a las radiaciones, alteraciones del sueño, fatiga conductual y psicológica".
Competencia con la NASA
El programa espacial del gigante asiático ha registrado un notable avance frente a las iniciativas de la NASA tras haber quedado excluido de la Estación Espacial Internacional en 2011 por disposición de las autoridades norteamericanas.
Tras lograr hitos como el posicionamiento de una sonda en la cara oculta de la Luna en 2019 y el aterrizaje de un robot en Marte en 2021, la potencia asiática planea realizar este año los vuelos de prueba de la nave Mengzhou.
A largo plazo, las proyecciones del gobierno de China apuntan a consolidar su infraestructura fuera de la Tierra.
El plan contempla el inicio de la construcción hacia el año 2035 de la denominada Estación Internacional de Investigación Lunar, la cual funcionará como la primera base científica habitada sobre la superficie del satélite terrestre.

