SUDAMÉRICA

Sur: afirman que la moneda única sudamericana busca anticiparse al mundo post guerra

Lula da Silva señaló que la implementación de una moneda única latinoamericana permitiría reducir la dependencia del dólar y se anticiparía a una "gran discusión" inaugurada por la decisión de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) de sancionar a Rusia por invadir Ucrania quitándolo del sistema de pagos internacionales (Swift).  

La propuesta de crear una moneda única para Sudamérica procura anticiparse a una "gran discusión" sobre "el mundo inaugurado por las sanciones a Rusia", afirmó un miembro del equipo económico del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula de Silva, propulsor de la iniciativa.

La idea fue lanzada por el dirigente político hace una semana durante un acto de campaña que buscó catapultarlo a un tercer mandato como presidente. En este contexto, Lula de Silva expresó su idea de contruir una moneda común sudamericana, bautizada "Sur", que permita reducir protagonismo al dólar en el comercio regional y a su vez garantice la soberanía de las monedas nacionales.

El proyecto es impulsado y defendido por el economista Gabriel Galípolo, expresidente del Banco Fator, y el exalcalde de San Pablo, Fernando Haddad, ambos miembros del equipo del candidato. Según afirman los expertos, "Sur" busca incrementar la integración regional y fortalecer la soberanía monetaria de la región

Sur: afirman que la moneda única sudamericana busca anticiparse al mundo post guerra
Las elecciones presidenciales en Brasil serán el 2 de octubre y Lula da Silva es uno de los candidatos favoritos.

A diferencia del euro, la moneda única de 19 países de la Unión Europea (UE) que reemplazó a las monedas nacionales y que depende de un único Banco Central Europeo, la propuesta de la moneda única latinoamericana es que cada país mantenga su moneda nacional y "la nueva moneda podría utilizarse para los flujos comerciales y financieros entre los países de la región".

Sur "sería emitida por un Banco Central Sudamericano, con una capitalización inicial realizada por los países miembros, proporcional a sus respectivas participaciones en el comercio regional", agregan Galípolo y Haddad. En este sentido, su capitalización se haría "con las reservas internacionales de los países y/o con un impuesto sobre las exportaciones de los países fuera de la región". 

Además, los países miembros "recibirían una dotación inicial de SUR, según reglas claras acordadas, y serían libres de adoptarlo a nivel nacional o mantener sus monedas. Los tipos de cambio entre las monedas nacionales y SUR serían flotantes".

 

El proyecto se inspira en la propuesta de una moneda internacional, el bancor, que el economista británico John Maynard Keynes presentó a las potencias que estaban por ganar la Segunda Guerra Mundial en la conferencia de Bretton Woods, Estados Unidos, en 1944, para sortear las crisis del sistema previo del patrón oro. Sin embargo, la propuesta fue rechazada y el dólar estadounidense pasó a ser el patrón monetario de referencia internacional en reemplazo de libra esterlina y el oro.

La idea también es apoyada por el excanciller y exministro de Defensa Celso Amorim, principal referente en política exterior de la campaña de Lula 2022. "No queremos que Sudamérica sea nuevamente un actor de reparto en el diseño de una nueva ingeniería monetaria internacional. Hay que estar preparados para tener una fuerza propia", dijo una fuente del equipo económico de Lula.

El propio Lula, en dos actos recientes, dijo que reducir la dependencia del dólar y crear una moneda sudamericana estaban dentro de su plataforma, sobre todo en el escenario abierto por la decisión de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) de sancionar a Rusia por invadir Ucrania quitándolo del sistema de pagos internacionales (Swift).


En 2009, cuando Lula transitaba por su segundo mandato con alto crecimiento y popularidad, propuso en forma tibia la creación de una moneda para los países emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), a la vez que inauguró con Argentina, en 2008, el sistema de pagos en monedas locales, que continúa hasta hoy pero con menos del 5% de influencia en el comercio bilateral.

" Nuestra intención -dijo el interlocutor de Lula- es tener una moneda que permita garantizar la soberanía nacional de todos los países. Es una propuesta vinculada a la de Keynes para las relaciones entre los países cuando propuso un método de pagos internacional llamado bancor. ¿Por qué Argentina y Brasil están condicionados a una moneda de un tercer país, de la cual no tenemos ningún tipo de gestión?

Similar a la propuesta de Keynes, la emisión de Sur se acompañaría de la creación de una autoridad o institución monetaria supranacional donde cada país integrante del sistema tendría abierta una cuenta y aportaría un capital inicial de sus reservas internacionales para que la institución pueda financiar los proyectos de infraestructura, funcionando como un banco de fomento regional sin depender de préstamos externos anclados en el dólar.

El tipo de cambio entre las monedas nacionales y el sur sería flotante y se debería crear una Cámara Sudamericana de Compensaciones para reducir asimetrías y evitar que Brasil, mayor economía latinoamericana, arrastre a sus pares a una dependencia.

" Lo que ahora viene es una gran discusión sobre la posible fragmentación de nuevas monedas que puedan emerger en el mundo inaugurado por las sanciones a Rusia. No queremos que otros construyan y nosotros quedarnos esperando o seguir tomando medidas como modificar las tasas de interés, siempre reaccionando a lo que ocurra con el dólar", expresó la fuente del equipo de Lula. 

 

"La economía se globalizó, pero las democracias son nacionales y es por eso que debemos crear instancias de consensos y diálogos para que la voluntad democrática sea expandida al ámbito internacional", agregó.

Marcio Pochmann, profesor de la Universidad de Campinas (Unicamp), extitular del Instituto gubernamental de Investigación Económica Aplicada (IPEA) y actual presidente del Instituto Lula, evaluó que "esta década de 2022 probablemente desaparecerá la moneda tal cual como la conocemos". Pochmann, quien aclaró que no tiene vinculaciones con el proyecto de la moneda regional, destacó que el avance tecnológico determinó que actualmente el 3 por ciento de la moneda actual en el mundo es de papel.

"Estamos en un proceso de digitalización de monedas, monedas privadas como las criptomonedas, experiencias estatales de criptomonedas que están siendo alternativa en países como El Salvador, Venezuela e Irán, trabajando en forma alternativa por ser excluidos del sistema Swift", señaló.

Las sanciones contra Rusia provocaron, según Pochmann, una "innovación crítica hacia el dólar mostrando al rublo como una moneda apalancada por commodities". En este sentido, apuntó que la creación de una moneda regional tiene que ser parte de un proceso de integración mayor. 

"El continente americano se constituyó dentro de la perspectiva del eurocentrismo y está claro que estamos viviendo un momento de dislocación del centro dinámico de Occidente hacia Oriente, del Atlántico al Pacífico. A esto se junta el problema serio del modelo de globalización conducido por grandes corporaciones multinacionales", afirmó Pochmann, que enfatizó que la reindustrialización debe ser el objetivo para aumentar el comercio de productos con valor agregado.

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