Trump abrió la puerta a negociar con Irán, pero Teherán exige el fin del bloqueo para volver a la mesa
El presidente de Estados Unidos extendió el cese de hostilidades a pocas horas de que expirara el plazo inicial y dejó abierta la posibilidad de una nueva ronda de conversaciones en Islamabad, Pakistán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que la posibilidad de reanudar el diálogo con Irán sigue abierta y que una nueva ronda de conversaciones podría concretarse en cuestión de horas, siempre que Teherán presente una postura clara y unificada. "Es posible", respondió al ser consultado por el diario The New York Post sobre la inminencia de un nuevo encuentro en Islamabad, previsto para los próximos días.
La decisión de prolongar la tregua fue adoptada a pocas horas de que expirara el plazo inicial, pese a que Trump había declarado previamente su intención de no renovarla y de estar dispuesto a retomar la ofensiva militar. Sin embargo, la presión diplomática de Pakistán y la falta de avances concretos llevaron a Washington a optar por la cautela.
"He dirigido a nuestras Fuerzas Armadas a mantener el bloqueo y, en todos los demás aspectos, estar listas. Extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado", indicó Trump en su declaración del martes. El mandatario explicó que la extensión del cese de hostilidades busca dar margen para que el liderazgo iraní supere sus divisiones internas y formule una propuesta única en la mesa de negociación.
Fuentes diplomáticas en Islamabad consultadas por The New York Post aseguraron que el cese de hostilidades sigue vigente y que no se ha registrado ninguna escalada militar reciente. "La tregua está siendo respetada pese a la retórica elevada, lo que muestra una intención positiva en ambas partes", señalaron, y destacaron que Pakistán mantiene un rol central como mediador en el proceso.
Desde Teherán, sin embargo, las señales fueron ambiguas. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que la reapertura del estrecho de Ormuz está condicionada a la retirada del bloqueo naval estadounidense. "No es posible reabrir el estrecho si se sigue violando el alto el fuego de manera flagrante", declaró en sus redes sociales, al tiempo que acusó a Estados Unidos de "secuestrar la economía mundial".
Tras el anuncio de la extensión del cese de hostilidades, la Guardia Revolucionaria detuvo dos embarcaciones en el estrecho de Ormuz por operar sin permisos, en una señal de que las tensiones sobre el terreno no ceden pese al marco diplomático vigente. La maniobra fue interpretada como una demostración de fuerza en un momento de alta sensibilidad negociadora.
La falta de avances inmediatos se explica, en buena medida, por la fractura interna que atraviesa el régimen iraní desde la muerte del líder supremo Ali Khamenei al inicio del conflicto, en febrero. La disputa entre los sectores duros de la Guardia Revolucionaria y los representantes institucionales del régimen complica la definición de una estrategia común. La Casa Blanca espera que el heredero designado, Mojtaba Khamenei, asuma un rol más visible y zanje la disputa de poder. "Retrasar las conversaciones para que Irán logre una posición coherente aumenta las probabilidades de un pacto estable", sostuvo un asesor de seguridad citado por The New York Post.
El panorama sigue marcado por la incertidumbre. El vicepresidente JD Vance y el equipo negociador estadounidense permanecen en Washington a la espera de señales claras desde Teherán, mientras la comunidad internacional observa el proceso con cautela, consciente de que cualquier paso en falso podría reactivar la crisis militar y profundizar la volatilidad en una región que no termina de estabilizarse.

