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Días atrás, el Ministerio de Agroindustria de la Nación difundió cifras publicadas por el Indec referidas a la venta de maquinaria agrícola y destacó que el tercer trimestre de este año (julio-agosto-septiembre) fue el mejor de los últimos siete años y que en los primeros nueve meses de 2017 ya comercializaron más unidades que en todo 2014 y en todo 2015.

Es una muestra más del fortísimo repunte que experimentó el sector agrícola a partir de la quita de retenciones a la exportación de granos, con excepción de la soja, que se redujo del 35 al 30%, y del fin del llamado “cepo cambiario”, que permitió salir de la cotización oficial del dólar de menos de 10 pesos a más de 13, en un primer momento, y cuya valoración en el mercado de cambios ha trepado a cerca de 18 pesos para la venta, a nivel minorista, en poco menos de dos años.

El argumento económico más fuerte para esta política es que el campo es por lejos el sector con mayor capacidad de generar ingreso de divisas vía exportaciones. El aumento de las cosechas en estos dos años de gobierno de Cambiemos lo confirma, y también la reactivación en los sectores proveedores.

Sin embargo, el agro no genera más empleo en la misma proporción en que aumentan su producción y sus ganancias. Nunca se caracterizó por derramar en demasía, más allá de un crecimiento en la actividad de las localidades cercanas a las zonas geográficas más productivas.

De ahí la necesidad de fomentar procesos de industrialización que les agreguen valor a los granos, frutas, vegetales, leche, carnes y demás productos que provee el campo. Hay establecimientos industriales a lo largo y ancho del país, pero quienes se especializan en el tema aseguran que hay mercados en el mundo que justifican invertir para aumentar mucho más y para diversificar la producción.

Pero ese tipo de proyectos quedan desalentados en un contexto en el que el mercado financiero ofrece ganancias en el corto plazo inalcanzables para cualquier actividad productiva. La tasa de interés de las Lebacs está en 28,75% anual. Contra eso es muy difícil, más allá de las reformas impositivas que se puedan hacer a nivel nacional, provincial y municipal.

El flamante ministro del área y ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Etchevehere, aseguró, por el contrario, que hay mucho que se puede hacer. Habrá que ver si es así.