Por Esteban Godoy Vallejos
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@egodoyvallejos

La angustiante situación que genera la desaparición del submarino ARA “San Juan”, por el desenlace que pueden sufrir sus 44 tripulantes, se transformó en el tema de mayor visibilidad del país.

De entrada nomás, el viernes pasado, cuando trascendió la noticia, el asunto generó alto impacto. Es lógico, una nave militar sumergible perdió todo contacto con la superficie y, a diferencia de otros casos de submarinos perdidos o hundidos, ni siquiera se sabía (ni se sabe) su ubicación actual.

La Armada, primero, tal vez para no preocupar a sus familiares, mientras trataba de ganar tiempo, suavizó por completo el suceso: “No hay indicios para pensar que el submarino esté en peligro”, dijo el vocero de la fuerza, Ricardo Balbi, ese día, bien temprano.

El propio presidente Mauricio Macri, pasadas las 22.30 del viernes, tuiteó sobre el compromiso de su administración para con los familiares de los tripulantes y acerca del despliegue de recursos para el rescate de la embarcación. Y luego pasó el fin de semana largo en Chapadmalal.

Al igual que sucedió con el caso Santiago Maldonado, el gobierno reaccionó tarde, sobre todo en comunicar con mayor precisión un tema tan sensible. No hay que soslayar el hecho de que se trata de la mayor crisis de la historia de la Armada Argentina.

Recién este martes, pasado el feriado por el Día de la Soberanía Nacional, se exhibió despliegue y mucha preocupación por el ARA “San Juan”. El Presidente se interiorizó en forma concreta y todo el gobierno mostró acción. Pero claro, a última hora, la Armada reconoció que la situación de los tripulantes, por el consumo del oxígeno, es crítica.

Párrafo aparte merece la mención del estado del material militar de nuestro país. Argentina tiene tres submarinos de más de 30 años, que no poseen el instrumental de última generación que hubiera permitido localizar al submarino a tiempo. Es increíble que en pleno siglo XXI, una nave de esas características no esté dotada de una especie de GPS satelital infalible.

Toda la Nación reza por el rescate con vida de los 44 tripulantes. Pero en la reacción ante los grandes asuntos, la administración de Cambiemos mostró, una vez más, estar más hundida que el ARA “San Juan”.