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@luisautalan 

En los 60 la escuela primaria, la lectura, la televisión, la radio y el cine comenzaron a moldear como adultos a miles de niños. Aclaración para los jóvenes: en la tele no había más de 5 canales, con 14 horas de emisión diaria como máximo. En esa grilla, el programa " Disneylandia" ilustraba sobre algo de ciencia y mucho de dibujos animados.

Desde esa franja de la niñez supimos más tarde que habíamos bebido los primeros tragos de maniqueísmo, desde la copa creativa del señor Walt Disney. Esquema básico, había malos y buenos sin medias tintas. El candor de la niñez atesoró algunos principios que el tiempo hizo trizas, la igualdad ante la ley, el debido proceso, el respeto/socorro a los pobres, en la travesía de los años y no siempre bajo gobiernos democráticos sino con fuertes intervalos de dictaduras.

Empero el estupor genuino tiene bríos cuando, por ejemplo, aparece un funcionario como José López arrojando bolsos con millones de dólares dentro de un convento, ni Disney lo hubiese imaginado. Desde la lógica y alguna pizca de lectura al derecho, se descuenta que ese funcionario kirchnerista no fabricó la divisa americana, sino que tuvo un pagador, el cual hasta el momento se desconoce.

La Justicia maneja otros tiempos, incluso otras variantes, ya que es propia de los hombres. Frente al sonado caso de los cuadernos se detona otro fortísimo capítulo de presunta corrupción y detenciones que incluyen a empresarios, bajo la figura del cohecho. Sin embargo, hay condiciones preferenciales para algunos hombres de negocios que llegaron bajo medida judicial o voluntad propia a los despachos de Comodoro Py.

Mientras tanto, en otro punto de la Capital Federal, la iglesia de San Cayetano, otros miles de argentinos llegan desde la fe a pedir por pan, paz y trabajo. Y no se trata de candor, sino de esperanza saludable para no perder la capacidad de asombro y minimizar circunstancias bajo el signo del "problemita" de los escapes de gas.