La debacle total, una sucesión de hechos bochornosos que involucran a Biff Tannen, Donald Trump...
Por Nico Kischner.
Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en que las segundas partes fueron buenas. Corría el año 2015 y un joven que había viajado en el tiempo desde 1985 para evitar que sus futuros hijos terminaran en prisión, sucumbió ante la tentación y se intentó llevar como recuerdo un libro que recopilaba todos los resultados deportivos de Estados Unidos desde 1950 a 2000.
Sermón moral mediante de su mentor, un disparatado científico que no estaba interesado en las menundencias materiales y sí en salvar a la humanidad de posibles desastres, el muchacho finalmente aceptó dejar de lado el pensamiento espurio de hacerse con un dinerillo extra apostando al caballo ganador, por lo que la publicación fue a parar a la basura.
Quien si tomó prestada la idea, y el libro en cuestión, fue un viejo que había visto toda la escena y luego usó la misma máquina del tiempo, un altamente tuneado DeLorean blanco, para viajar al pasado, encontrarse con su baqueteado yo del año 1955 y volverlo (y volverse) el hombre más poderoso de Estados Unidos a base de millones y millones de dólares.
¿Physique du rol del personaje en cuestión? Alto, corpulento y dueño de una pseudo rubia cabellera que parecía salida de la combinación del pelaje de varios gatos. Una divinura que se completaba con un outfit que acentuaba aún más sus rasgos de inescrupuloso mujeriego con altas ambiciones políticas que no dudaba en hacer cualquier cosa para lograr su cometido.
Si alguno al leer la descripción pensó en Donald Trump y no en el Biff Tanner de Volver al Futuro II es sencillamente porque el villano de la saga, al menos en esa película, estuvo basado en parte en quien hoy es presidente de Estados Unidos y quien allá por 1989, año de filmación, ya era un multimillonario empresario con algún que otro "muertito" en el placard. De hecho el propio Bob Gale, guionista del film, reconoció la inspiración.
¿Y así como el personaje de ficción fue capaz de todo por sus deseos, hasta dónde llegara el verdadero para poder mantenerse en el poder? ¡Who knows! Lo que sí se sabe es que los estadounidenses están protagonizando este 2020 una elección que ya quedó en la historia.
Bien a lo yanqui es la cuestión. Todo muy grandilocuente, a la manera de la primera potencia del mundo que son. El país más afectado por la pandemia con cerca de 10 millones de contagios, 235 mil fallecidos por coronavirus y más de 100.000 nuevos infectados diarios en las dos últimas jornadas no suele ofrecer medias tintas.
Dueños de uno de los sistemas electorales más complejos de la galaxia, en el que puede ganar el que obtuvo menos votos como ocurrió en 2016 o incluso puede haber un empate porque hay un número par de delegados que votan a presidente y vice, la cuestión se empiojó todavía un poco más luego de las múltiples denuncias de fraude realizadas por el primer mandatario, lo que amenaza con estirar la definición de la votación con mayor participación en 120 años hasta límites insospechados.
Sencillito. O lo más sencillo posible. La gente vota a electores que a su vez deben elegir al dúo que llegará a la Casa Blanca. Cada estado tiene un número determinado de representantes en función de su población. Quien obtiene más sufragios en el territorio se lleva todos los electores que corresponden a esa zona, hayan ganado por un sufragio o por miles. Como una mirada más profunda del tema incluiría más asteriscos que los torneos argentinos de fútbol, la explicación en modo Kapelusz termina acá.
¡Paren las rotativas! O paren el conteo, mejor dicho. Eso es lo que pidió Trump a través de Twitter, poniendo en duda la honestidad del recuento de votos por correo e interponiendo distintas acciones legales que hacen difícil que, más allá de que los números den ganador a Joe Biden, el actual Presidente termine reconociendo su derrota.
A 20 años del escándalo de Florida en la elección entre George W. Bush y Al Gore, la puerta de una nueva crisis todavía más profunda está abierta de par en par, más allá de que demócratas o republicanos lleguen en las próximas horas al tan preciado número de 270 electores que permiten ganar una votación.
Varios dirigentes republicanos en las últimas horas le soltaron la mano a Donald y buscaron distanciarse de sus denuncias. Uno de ellos fue ex el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien lo instó a mostrar pruebas del fraude: ""Como fiscal, eso es como pedirme que inculpe a alguien sin mostrarme evidencia. "Si uno va a decir esas cosas desde un podio en la Casa Blanca... (Trump) tiene derecho a hacerlo, está en su derecho recurrir a la Justicia, pero muéstrenos la evidencia", agregó.
Los plazos legales establecen al 8 de diciembre como fecha límite para resolver cualquier controversia que pueda surgir sobre la elección de representantes del Colegio Electoral. Luego, el 14 de diciembre los miembros se reúnen en sus estados y votan formalmente al presidente y al vice. La asunción en la Casa Blanca debe ser el 20 de enero.
¿Habrá traspado de mando, continuará Trump o la ficción se apoderará de la realidad y llegará el momento de Biff Tannen? Who knows. Mientras a Marty no le digan gallina...
Por N.K.

