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Así como la reducción de la inflación fue la verdadera estrella polar de la primera parte del gobierno de Mauricio Macri, el ascenso de Nicolás Dujovne a ministro controlador del resto del gabinete confirma cuál es la nueva estrella que más brilla en el firmamento de Cambiemos: la reducción del gasto.

Encargado de la negociación con el FMI, ex columnista económico de un canal de noticias, y asesor oficial del por entonces senador radical Ernesto Sanz, Dujovne lleva meses repasando los ingresos y salidas de cada uno de sus compañeros de gabinete. Es parte de su trabajo, que hasta ahora consistió casi exclusivamente en manejar las cuentas para cumplir las metas fiscales.

Bajar el déficit. Esa fue su gran tarea. Desde allí fueron sus aportes para el pacto fiscal -reforma tributaria- acordado en diciembre pasado con los gobernadores, que temían el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que estaba próximo a redefinir el reparto de la coparticipación.

Los mandatarios provinciales consiguieron no perder en el porcentaje que perciben de la recaudación nacional, pero a cambio debieron ceder parte de su soberanía. Además de imponer controles a los impuestos que cobran, Dujovne consiguió acceso a sus finanzas, para también sumarlos a su monitoreo.

Los perdedores de ese acuerdo, se sabe, fueron los jubilados. Para poder sostener lo que se enviaba a cada provincia y subir el monto a la de Buenos Aires, que litigaba por el famoso Fondo del Conurbano, la solución fue sumar a la masa coparticipable unos miles de millones que las provincias debían ceder a la Anses. De ahí que la propuesta de una nueva fórmula de cálculo de los haberes jubilatorios fuese menor a la anterior.

La llegada de Dujovne al cargo de ministro de Economía, de hombre a cargo de la coordinación del gabinete económico, además de haber sido reclamada al Presidente por parte de propios y extraños, será también un doble gesto hacia el exterior. No sólo habrá un apellido al cual ir a negociarle el futuro de los números nacionales, sino que ese hombre es el encargado de afinar el lápiz en cada negociación con gobernadores y ministros. Todo un gesto cuando el FMI pone la lupa en la reducción del déficit fiscal.