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En línea con "en mi gobierno, los trabajadores no van a pagar impuesto a las Ganancias", "pobreza cero tiene que ver con una meta como sociedad, es inalcanzable como decisión de largo plazo", "no vamos a devaluar" o "el segundo semestre es el momento en el cual aparece la luz del túnel", o las viejas "tenemos menos pobres que en Alemania" o "medir la inflación es estigmatizante", entre muchas más, un integrante de Cambiemos dio la nota con una frase polémica.

Mientras avanza en el Congreso el proyecto oficialista que pulveriza los siempre bajos haberes jubilatorios, esta vez le tocó al diputado Pablo Tonelli justificar lo injustificable. Según dijo, con el cálculo presentado en la iniciativa, los abuelos "perderán plata, pero no poder adquisitivo".

Con una inflación siempre elevada, que cuando bajó lo hizo en base a la restricción del consumo y a paritarias calculadas de acuerdo con la estimación gubernamental de suba de precios -bastante inferior al real-, pensar que "perder plata" no es equivalente a seguir destrozando el poder de compra, suena a un absurdo.

Y los números, en este sentido, son muy claros: el incremento previsto para marzo próximo, bajo la actual Ley de Movilidad Jubilatoria, rondaría el 12 por ciento, pero, si avanza el proyecto, será de 5,7 por ciento. Para hacer números redondos, un haber de 10.000 pesos que tendría un incremento de 1.210 pesos, aumentará 570. Si esta diferencia de más del 50 por ciento no implica una caída del "poder adquisitivo", que alguien con sensatez le explique al pueblo qué es.

Intentar, entonces, justificar este recorte feroz a las paupérrimas jubilaciones merece un capítulo en la historia más penosa del discurso de la política nacional, lugar que también reclaman los senadores que votaron esta iniciativa, bajo el impulso de los gobernadores que aceptaron el pedido del gobierno.

Quedará en manos de los diputados definir cuál será el futuro de nuestros abuelos. Empobrecerlos aún más no debe ser la opción.