Histórica reunión del Papa para sanar la Iglesia

Por Alicia Barrios.

@alicia_barrios

Sínodo, sin odos, en griego quiere decir con camino. Ir juntos. Esto es aquello que Francisco se propone en la convocatoria a los obispos de todo el mundo. Caminar juntos como iglesia a nivel Universal.

Es difícil, casi imposible, pero los milagros existen. Este encuentro es el primero que se hace en la historia. Francisco tomó esta decisión y la puso en marcha en cinco meses.

Tiempo récord para tratar los males de la pederastía clerical, que castiga sin piedad a la Iglesia. Estos daños son los peores de todas las épocas. Antes se peleaban entre papas, reyes, gente grande. Era espantoso. Nada tan vergonzoso como el ahora.

Los niños son víctimas de violaciones por sus pastores en todos los órdenes clericales y lugares, hasta en los confesionarios. Esta no es una reunión cualquiera. Se trata de sanar a la Iglesia con la presencia de Dios. Acá nadie va a ser obispo por su cuenta, con privilegios de príncipe, sino que serán con su pueblo. Francisco es el Pedro que hace falta.

Está revolucionando con la práctica de una Iglesia peregrina. Las víctimas son la consecuencia de una jerarquía eclesiástica con poder abusivo. No se le puede permitir que siga dañando. Para Bergoglio es urgente corregir esto. Su tarea es arrancar de raíz el poder abusivo del clericalismo, que es parte de la cultura de una clase social privilegiada.

Bergoglio tiene palabra: “Me comprometo a proteger a los menores y prometo que los responsables rendirán cuentas”. Cumple al pie de letra. Oír a las víctimas. Un apostolado de la escucha.

Anticipamos en Crónica la destitución del “intocable" cardenal Theodore McCarrick, a quien Francisco condenó al laicismo. Una decisión que tomó sin que le tiemble el pulso.

James Grein, uno de los principales acusadores de McCarrick, abusado por él, dijo: “Hoy estoy contento porque el Papa me creyó”. Grein era monaguillo cuando fue manoseado, en el confesionario, entre otros abusos, por McCarrick. Hay actitudes que no tienen perdón de Dios. Lo demás es silencio.

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