La economía en el año electoral

El esquema delineado por el FMI complica la ansiada recuperación. El Gobierno apuesta por el campo, continúa con el tarifazo y espera que hacia mitad de 2019 comiencen las señales del repunte

Por Gabriel Calisto
@gcalisto

Arranca el 2019 con un esquema económico nuevo, organizado en base a las exigencias del Fondo Monetario Internacional, lo que complica los planes de recuperación del año electoral.

El gobierno apuesta casi todas sus fichas a un sector que hasta ahora le respondió siempre: el campo. Que hayan subido las retenciones, lo que se oficializó hoy, puede parecer contradictorio, pero responde a esa lógica impuesta por el Fondo: para achicar el déficit hay que buscar los fondos donde están, y el campo es el gran generador de divisas para el país.

La inflación, esa gran promesa de campaña, seguirá siendo un dolor de cabeza. El gobierno presupuestó una suba de precios del 23%, poco menos de la mitad de lo que fue en 2018 (estiman que cerrará en torno del 48%). “No hacemos más pronósticos”, dijo Macri. “Somos muy cautos”, reafirmó el ministro del Interior Rogelio Frigerio.

En su último análisis de la economía argentina, el FMI pidió limitar las subas salariales al 25%. ¿Quiere que se recupere el poder adquisitivo de los trabajadores? Nada de eso. Ninguna estimación privada ubica la expectativa de inflación de este año por debajo del 30%. Sería otra vez una cifra lejana a lo anunciado por el oficialismo, que hizo de la lucha contra ese flagelo una auténtica bandera no solo de su campaña sino también de sus primeros dos años de gobierno.

El Fondo también exigió que se compense a las empresas energéticas por la devaluación, algo que el ahora renunciado Javier Iguacel intentó trasladar a los usuarios el año pasado, pero chocó con la resistencia hasta de los propios aliados de Cambiemos. Ahora el gobierno busca la forma de volver a avanzar con esa medida (meses atrás se utilizaron fondos públicos).

Los tarifazos, entonces, tampoco frenarán pese a las necesidades electorales. Ya se anunciaron en transporte, luz, agua y gas. Hoy se sumó otro 5% en las prepagas. Otra vez, tarifas nuevas y salarios viejos.

Con el consumo planchado, la reactivación del comercio es una utopía. Ayer se informó que los minoristas cerraron el año con una caída de casi 7%, pese al buen arranque que se tuvo en los primeros tres meses. Pymes e industrias desesperan por una ayuda del gobierno.

Las tasas de interés, utilizadas como único combate a la inflación, impiden tomar cualquier crédito. La Unión Industrial Argentina presentó un plan de 35 puntos al Ejecutivo para rescatar al sector. Apenas lograron un par de reuniones, sin ninguna medida paliativa pese a que perdió hasta octubre de 2018, 70 mil puestos de trabajo. Es, el industrial, el empleo calificado, en muchos casos con sueldos por encima de la media. Eso es lo que se destruyó. Las cifras de desempleo, sin embargo, se compensaron por los que sí encontraron trabajo: monotributistas y precarizados (en negro) crecieron a razón de 8 de cada 10 puestos generados.

Todavía queda por definir cómo impactará la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil. El vecino país es la mayor economía de la región, y el principal socio comercial de nuestro país. Un freno a las ventas argentinas sería el tiro de gracias para numerosos sectores.

Pese a todo, en el oficialismo hay optimismo. Esperan un año duro, pero creen que si pudieron sortear el 2018 y llegar al 2019 como favoritos en las encuestas es porque la sociedad acompaña su mensaje y el rumbo tomado. “No hay forma de que este pueda ser peor”, razonan con timidez. También dicen que la inflación se va a mantener controlada, y que en la segunda parte del año, justo antes de las elecciones, empezará la recuperación.

Un dato juega a su favor: las cifras de noviembre, si bien fueron demoledoras en términos interanuales, no resultaron tan malas como las de octubre. ¿Lo peor ya pasó?

Si alcanza para mostrar una salida, la famosa “luz al final del túnel”, Cambiemos tendrá un argumento más para pedir renovar la confianza en Macri en las urnas. 

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