A medida que pasan las horas, el crimen del colectivero en La Matanza se torna más conmocionante. La investigación para dar con los dos pasajeros que le dispararon a sangre fría tras discutir porque no tenían la tarjeta SUBE, aún no dio frutos y, al mismo tiempo, se fueron conociendo más datos sobre la vida del trabajador que estremecen.

Como su hija cumple cuatro años este lunes, Leandro Miguel Alcarez había pedido cambiar el franco. Así, se subió al colectivo el domingo. Fueron dos disparos, uno en el tórax y otro en la cabeza, los que destrozaron su vida a los 26 años. En tanto, allegados aseguran que el joven trabajaba en doble turno para poder terminar con la construcción de su casa propia.

Si bien se desconocen los detalles de la discusión mantenida entre Alcaraz y sus homicidas, desde el ámbito de los choferes hay temor de que la juventud y la inexperiencia de la víctima, pueda haber sido determinante para el final.

"A Leandro lo asesinaron cobardemente. Somos personas de trabajo, gente sana y acá nos arruinaron la vida. Queremos justicia cuanto antes”, reclamó su tío, Fabián. Sus padres están viajando desde Corrientes para despedir los restos.

Por la bronca y el miedo, los compañeros y vecinos de Virrey del Pino se convocaron a pedir más seguridad frente a la comisaría. Se registraron incidentes, quema de neumáticos y destrozos en la dependencia policial. 

"Leandro era muy pacífico, no buscaba problemas. Por lo que sabemos lo increparon hasta el final del recorrido y ahí lo mataron", describió uno de sus compañeros, que paralizaron el servicio para protestar.