Efectivos del Departamento de Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticularon una peligrosa organización internacional dedicada a la trata de personas que operaba en el barrio porteño de Villa Crespo, pero que contaba también con una sede en Estados de Unidos.

El modus operandi de la organización para captar fieles era mostrarse como una secta que prometía “mejoras espirituales”, para luego llevar a cabo la segunda parte del plan, en el cual reducían a la servidumbre a las víctimas o, en algunos casos, ofrecerlos servicios sexuales a “personas de poder”.

De acuerdo con la información que pudieron obtener los investigadores, la organización los atraía con la promesa terminar con “los males del SIDA y las drogas” y “buscar el desarrollo de la felicidad”.

 

Así, los incorporaba y lograba reducirlos a una situación de servidumbre. En otros casos, les ofrecía algunos tratamientos “médicos” que hacían en sus “clínicas”, con el propósito fundamental de obtener dinero, influencias y “coberturas” para sus líderes.

En la actualidad, los acusados utilizaban a sus adeptas para el ofrecimiento de relaciones sexuales a personalidades poderosas, aunque no era el único tormento al que eran sometidas. Además, ofrecían “curas de sueño”, que no era otra cosa que drogar a los “fieles”  y a otras personas captadas en el extranjero para dormirlos durante días como una forma de castigo en el primer caso y un supuesto tratamiento contra las drogas para los otros.

La investigación de la Policía Federal se hizo sobre la firma denominada BA GROUP, que según pudieron establecer, era utilizada por una organización criminal de índole internacional.

 

En el marco del operativo, se realizaron más de 50 allanamientos en los que detuvieron a un total de 24 personas, incluido su líder. Entre los elementos encontrados, incautaron una cifra millonaria en distintas monedas, camionetas de lujo, videos porno sado, objetos de valor y computadoras. 

Los uniformados decomisaron más de un millón de dólares, $1.900.000, 1000 libras esterlinas y 100 euros, además de juguetes sexuales, videos poronográficos, computadoras portátiles, una camioneta Ford Bronco, celulares y títulos de propiedad, entre otros elementos relevantes para la causa.

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