Valeria Vivar fue estrangulada en 2016 en su casa de la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. Estos días, una amiga de la víctima declaró en el juicio por el femicidio que el concubino de la víctima la "golpeaba mucho", la quemó con cigarrillos y hasta la echó de su domicilio, informaron hoy fuentes judiciales.

El presunto femicida fue identificado como Héctor Rubén Gallardo (39), quien es juzgado junto a su madre Lilian Campos (60) ya que se cree que la mujer ayudó a su hijo a simular que su nuera se había suicidado.

"Él la golpeaba mucho, una vez la dejó tres días de cama, estaba tan golpeada que no podía abrir los ojos", recordó una amiga de Vivar (30) al declarar como testigo ante el tribunal penal de Comodoro Rivadavia integrado por los jueces Miguel Caviglia, Jorge Odorisio y Mariano Nicosia.

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La testigo contó que, ante esa situación, ella le dijo a su amiga que fuera al hospital e hiciera la denuncia pero que la víctima no lo hizo. La amiga relató que Gallardo "golpeaba" a Vivar y la echaba de la casa, privándola de ver a sus hijos; a raíz de lo cual, la víctima iba a vivir con ella un tiempo "hasta que desaparecía y eso significaba que había vuelto con él". 

"A pesar de todos los maltratos que él le hacía ella lo quería", aseguró la testigo. 

"Un día apareció toda tatuada con el nombre Rubén, en distintas partes de su cuerpo, quemada con colillas de cigarrilloA pesar de todos los maltratos que él le hacía ella lo quería", aseguró la testigo y agregó que a raíz de esta violencia su amiga "cayó en un estado depresivo e intentó quitarse la vida".

La amiga relató que Gallardo "golpeaba" a Vivar y la echaba de la casa, privándola de ver a sus hijos. 

Por su parte, la psiquiatra Vanina Bota, del Cuerpo Médico Forense de Puerto Madryn, declaró que entrevistó a los imputados Gallardo y Campos luego de que estos fueran detenidos en noviembre de 2017 para evaluar el análisis del lenguaje verbal y no verbal de ambos.

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La perito afirmó que no encontró "afectación en las facultades mentales de Gallardo" y que "su voluntad estaba conservada y no presentaba enfermedad mental alguna". Según Bota, los "indicadores conductuales y emocionales demostraban un trastorno de la personalidad psicopático" en el acusado, siendo uno de los rasgos más salientes "la cosificación de las personas".

El presunto femicida, junto a su madre, en el banquillo de los acusados. 

"Nunca pudo nombrar a la víctima por su nombre en la entrevista y tampoco nombró a sus hijos en común", declaró la perito y agregó que esto implicaba un "distanciamiento en sus relaciones cercanas". 

"Nunca pudo nombrar a la víctima por su nombre en la entrevista y tampoco nombró a sus hijos en común", declaró la perito Vanina Bota. 

Respecto de Campos, quien convivía con su hijo y su nuera, la psiquiatra dijo que era "una figura muy importante" en la vida de Gallardo y que ejercía "un rol fuerte de madre sobreprotectora que decide por sus hijos".

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En el debate, que comenzó el lunes pasado, interviene la fiscal general Cecilia Codina y la fiscal Eva Pone; mientras que Gallardo y Campos cuentan con las defensoras públicas Viviana Barillari y Lucía Pettinari, respectivamente.

En la apertura del juicio, la fiscalía acusó de Gallardo como autor del "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por ser cometido en contexto de violencia de género, femicidio" de Vivar; y a Campos como "partícipe necesaria" de ese mismo delito y, subsidiariamente como "partícipe secundaria".

El hecho ocurrió entre las 4 y las 4.30 del enero de 2016, en una vivienda situada en Saavedra 1490, en el Barrio Pietrobelli de Comodoro Rivadavia, en el extremo sudeste de la provincia de Chubut.

Tanto Gallardo como Campos están acusados del femicidio ocurrido en enero del 2016. 

De acuerdo a la fiscalía, Gallardo está acusado de haber estrangulado a Vivar al presionar el cuello de la mujer con su antebrazo, y ante la presencia de Campos, quien "no impidió que su hijo llevara a cabo el homicidio ni ayudó a la víctima".

El asesino buscó disimular la escena del crimen simulando un suicidio de parte de Vivar. 

Inmediatamente después de que Vivar murió, el asesino decidió ocultar el femicidio y realizó 23 cortes en ambas muñecas de la víctima, tras lo cual, y con la colaboración de un partícipe, colgó un trozo de sábana de una de las vigas del techo del lavadero de la casa y otro pedazo anudado al cuello de la víctima para simular un suicidio.

Para los peritos de la acusación, el asesino y su cómplice también imprimieron marcas en el cuello de Vivar como si fuese un signo de ahorcamiento por lazo.