Doble femicidio: las hermanas recibieron un disparo en la cabeza cada una
La fiscal indagará al policía Nazareno Sebastián Miño por los crímenes de su ex pareja y su ex cuñada. Tambíen está imputado por herir de gravedad a su ex cuñado.
Recibieron un disparo en la cabeza cada una las dos hermanas asesinadas en una vivienda de Arturo Seguí, partido de La Plata, por un policía bonaerense que la la ex pareja de una de ellas. Resultó herido el marido de una de la otra víctima y está muy grave.
La fiscal platense Ana Medina, a cargo de la investigación, va a indagar Nazareno Sebastián Miño, de 38 años, por los delitos de "homicidio triplemente agravado por el vínculo, por femicidio y por el empleo de un arma de fuego" en el caso de su expareja, Victoria Díaz , de 35 años, "homicidio doblemente agravado por tratarse de un hombre contra una mujer mediando un contexto de violencia de género y por el empleo de un arma de fuego", en el caso de la hermana Castorina Díaz, de 39 años, y "homicidio en grado de tentativa agravado por el empleo de un arma de fuego" en contra de la pareja de Catorina, Alcides Martín Lezcano , de 33 años, todos ellos "en concurso real".
Sobre las víctimas de acuerdo a lo manifestado inicialmente por los forenses, cada una de las hermanas Díaz recibió un tiro en la cabeza, y en el caso de Victoria, otro en una pierna. Lezcano sufrió una herida de bala en el cráneo y su estado es grave.
Según determinaron los investigadores, el policía Miño llegó el martes a la noche a la casa de Victoria en busca de sus hijos de 7 y 10 años. Fue ahí cuando comenzó una discusión aparentemente porque ella se negó a que se llevara a los chicos, ya que él los tenía a cargo los fines de semana.
La hermana de Victoria y el esposo quisieron intervenir, y según los investigadores en ese momento el policía sacó su arma reglamentaria y comenzó a disparar hacia las tres personas frente a sus dos hijos.
Las mujeres murieron en el lugar, Lezcano resultó gravemente herido y debió ser trasladado de urgencia al hospital San Roque de Gonnet.
Tras disparar, el policía salió de la casa con el arma en una mano y en la otra su celular, con el que llamó a alguien y le dijo: "Cuidame a los nenes". Se los llevó, y más tarde se entregó en un Destacamento de Arturo Seguí, junto a sus hijos, quienes estaban ilesos y fueron llevados al área de Niñez para su resguardo.
El policía, que ya fue separado de la Fuerza por Asuntos Internos, tenía denuncias por violencia de género.
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