CONMOCIÓN

Dolor y bronca en el último adiós a Emanuel, el delivery asesinado por motochorros: "¿Hasta cuándo vamos a seguir así?"

El joven repartidor de comidas fue asesinado por motochorros mientras trabajaba, desatando indignación entre los repartidores quienes incendiaron un móvil policial en protesta por la inseguridad. "Nos están matando a todos, muchachos", reclamaron.

En la tarde de este lunes se velaron los restos de Emanuel López Ledesma, un delivery de 30 años que se encontraba trabajando en un barrio del noroeste del conurbano bonaerense. Cuando llegó a una de las casas de comida para llevar el pedido a destino, fue abordado por motochorros que intentaron sacarle la moto, allí se resistió y le dispararon hasta acabar con su vida.

En la noche del último domingo, la víctima fatal conducía un motocicleta Honda CG Titán rojo, de 150cc, y arribó a una pizzería a fin de retirar un pedido. Los ladrones lo interceptaron y lo ejecutaron por intentar escapar, dejando el vehículo en el lugar de los hechos para huir con el celular de la víctima.

Dolor y bronca en el último adiós a Emanuel, el delivery asesinado por motochorros: "¿Hasta cuándo vamos a seguir así?"
Emanuel López Ledesma tenía 30 años.

Emanuel recibió varios impactos de bala, uno de ellos a la altura de la pelvis. En grave estado, la víctima fue trasladada a la Clínica La Merced, pero desgraciadamente murió camino al sanatorio.

 

La bronca y el dolor de los compañeros de Emanuel

 

El violento caso desencadenó la indignación de los trabajadores de delivery, quienes ya venían planteando la situación de inseguridad desde hace mucho tiempo en la zona. Tal es así que por la tarde de este lunes llegaron a la comisaría e incendiaron un móvil policial y algunos otros coches que estaban allí, para elevar el reclamo de larga data.

Federico, un trabajador de una de las aplicaciones de delivery más famosas del país, habló con Crónica sobre el disgusto que atraviesa junto con sus compañeros. Además, señaló que tuvo un contacto previo con Emanuel el día domingo, horas antes de su muerte.

"Estábamos tomando un café justo al mediodía mientras estábamos trabajando y dijimos de juntarnos a comer en algún momento cuando podamos. Y por la noche me enteré de esta noticia. Esto tiene que llegar arriba, o sea, esto no puede terminar acá. Esto tiene que elevarse y que llegue a oídos del presidente directamente", comentó Federico reclamando mayor seguridad en la zona y a lo largo y ancho del país.

Los trabajadores de deliverys aseguran que muchos de ellos no quieren trabajar en la zona donde ocurrió el asesinato y que prefieren hacerlo en Capital Federal ante el crecimiento de casos de delincuencia.

"Yo todos los días tengo que decirle hijo 'los amo con toda mi alma'. Es una situación que no se la deseó a nadie y esto es una injusticia, no es justo. La delincuencia sigue estando vigente, sigue matando gente inocente y nosotros tenemos que estar siguiendo trabajando y ver si llegamos a nuestra casa", agregó otro compañero de Emanuel que vino a despedir sus restos.

Gabriel, un trabajador de 52 años, comentó a este medio que realiza entregas en bicicleta y que en un día "bueno" la ganancia es de $15.000. También analizó la delincuencia que se vive día a día en la zona: "Los pibes que te roban desgraciadamente no la piensan. Están jugados. Ellos van y te matan".

 

El último adiós a Emanuel: "Era un laburante como todos"

 

Un compañero y cercano a Emanuel comentó a Crónica cómo era el joven de 30 años asesinado por delincuentes. "Cada vez que nos llamaban, que teníamos un incidente, un problema, una rueda pinchada, o alguien gastaba nafta, le importaba tres carajos si a alguien le estaba mal, él iba y te hacía la gamba", dijo el hombre a este medio.

Otro joven se animó a dar declaraciones ante las cámaras de Crónica y hablar sobre Emanuel. "Es el segundo amigo que pierdo por culpa de la inseguridad. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? ¿Hasta cuándo vamos a tener un poco de respuesta de este gobierno? Yo estoy cansado de sufrir esto, un robo por dos mangos, por un celular. ¿Qué tenemos que seguir esperando? ¿Nos tienen que matar a todos? Todos los que estamos acá tenemos a alguien que perdimos o que sufrimos", sostuvo.

"Mi amigo laburaba 10 horas por día para ganar dos mangos. ¿Y dónde está ahora? ¿Dónde está? Los padres están ahí llorando, loco. No se puede vivir más así, por favor, hagan algo. Nos están matando a todos, muchachos", concluyó su relato de manera emotiva.

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