"Este fallo es histórico y me da tranquilidad, es un respiro. Era impensado para mí”, dijo en diálogo con Crónica HDMatías Bagnato, el único sobreviviente de la "Masacre de Flores", que tuvo lugar el 17 de febrero de 1994, al referirse a Fructuoso Álvarez González, el español condenado por incendiar una casa y matar a una familia y al amigo de uno de los nenes que dormía allí, luego que la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional rechazara su libertad.

“La verdad es que no me lo esperaba", se sinceró Bagnato, quien tenía 16 años cuando ocurrió la tragedia intencional, por la que desde entonces lucha para que Álvarez González no recupere la libertad. "No es a lo que la Justicia nos tiene acostumbrados", agregó.

"Tiene que existir este tipo de penas y fallos que sin dudas va a dejar un gran precedente en la Justicia argentina de que la prisión perpetua no es que tienen que salir si o sí, si tienen una fecha límite, estén o no en condiciones de ser resocializados", expresó el entrevistado. 

Matías Bagnato, el único sobreviviente de "La Masacre de Flores".

El fallo fue dictado la semana pasada por los jueces Jorge Raimondi y Horacio Días, en donde se analizó si se admitía el recurso de casación que presentó la defensa de Álvarez González. El Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 1 de la Capital Federal a cargo de José Carlos Pérez Arias se había negado a a hacer lugar a la “fijación de vencimiento de la pena de prisión perpetua” solicitada por la defensa.

El magistrado sostuvo en su resolución que, la ley 26.200, al adecuar las sanciones penales aplicables en los supuestos previstos por el art. 6° del Estatuto de Roma, “ha fijado el máximo de la pena temporal aplicable a tales ilícitos en 25 años (art. 8º)” y añadió que “la pena privativa de libertad a perpetuidad no estaba vedada por el derecho internacional de los derechos humanos ni, en particular, por el Estatuto de Roma”.

 

La defensa apeló pero la Cámara de Casación sostuvo que “el impugnante no logra poner en crisis las consideraciones” del juez “en cuanto a que la pena perpetua no se encuentra vedada por nuestro ordenamiento jurídico y que, de todos modos Álvarez González cuenta efectivamente con la posibilidad de egreso anticipado en los términos del art. 13 del Código Penal”, que incluye un análisis adecuado sobre si el condenado está en condiciones de reinsertarse socialmente.

La defensa sostuvo que en su caso se estaba vulnerando “el principio de igualdad” ya que fue “tratado de manera diferente sin una justificación objetiva y razonable, con respecto a otros condenados en situaciones más gravosas”.

Sin embargo, Casación también rechazó ese argumento. “La parte soslaya que el principio de igualdad consiste en ‘aplicar la ley a todos los casos ocurrentes según sus diferencias constitutivas, de tal suerte que no se trata de la igualdad absoluta o rígida, sino de la igualdad para todos los casos idénticos’ y no garantiza, como parece insinuar el recurrente, una suerte de ‘igualdad’ entre los fallos dictados por un mismo magistrado en el marco de distintos procesos y respecto de casos disímiles”.

En ese sentido, el fallo de Casación Nación sostuvo que Álvarez González “no demuestra la sustancia de la arbitrariedad que alega en el pronunciamiento criticado, ni la existencia de alguna otra cuestión federal”. Por lo tanto, se rechazó el planteo por inadmisible.

 

¿Qué fue la "Masacre de Flores"?

La "Masacre de Flores” ocurrió en la madrugada del 17 de febrero de 1994 en un domicilio ubicado en Baldomero Fernández Moreno al 1900.

Álvarez González fue señalado como el autor de arrojar dos bidones con combustible y ocasionar el voraz incendio en el que perdió la vida el matrimonio integrado por José Bagnato y Alicia Plaza; los hijos de ambos, Fernando y Alejandro, un amigo de ellos, Nicolás, mientras dormían. El único sobreviviente fue Matías Bagnato.

Álvarez González era socio de José Bagnato al que le reclamaba el pago de una deuda por la que tenía amenazada a toda su familia.

En ese contexto, González, había citado a la abuela de Matías para firmar un documento en el que se reconocía la deuda pero con un monto superior al real, por esa razón, la mujer se negó a firmar, pero fue golpeada, obligada a aspirar cocaína, además que abusó sexualmente de ella. Tras ser denunciado por la familia Bagnato, Fructuso los amenazó con que levantaran la denuncia porque sino "los iba a  quemar a todos”. La mañana del 16 de febrero, la abuela partió rumbo a Mar del Plata y se salvó de haber estado en el incendio. 

El imputado fue condenado a prisión perpetua en 1995, pero por tener su ciudadanía española, en 2004, fue extraditado a ese país para terminar de cumplir su condena. En España lo liberaron y volvió al país. Matías denunció que Álvarez González lo amenazó de muerte y fue entonces detenido nuevamente en 2011.

 

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