Los restos fueron inhumados en San Carlos Minas.

Los restos del cabo Franco Ferraro, asesinado este viernes por delincuentes durante un tiroteo en el barrio Nueva Córdoba de la capital provincial, tras un golpe comando donde se robaron tres millones de pesos, fueron inhumados este sábado ante familiares y vecinos en su localidad natal, San Carlos Minas.

Los restos fueron despedidos en un salón situado en San Martín, avenida principal del puedo. 


Desde las 3 de la madrugada, los restos de "Gigio" (28) comenzaron a ser despedidos en un salón municipal de usos múltiples ubicado en San Martín, la avenida principal del pueblo cordobés de 1.800 habitantes ubicado en el noroeste de la provincia y a 160 kilómetros de la capital.


Durante el velatorio, estuvieron presentes la plana mayor de la Policía de Córdoba, jefes del departamento donde se desempeñaba Ferraro, que era la Sección Especial Operaciones Motorizadas (SEOM), agentes del grupo especial ETER y gran cantidad de vecinos que fueron a despedir al joven.

La plana mayor de la Policía de Córdoba asistió al velatorio.


Por su parte, Francisco "Quico" Ferraro, comisario retirado de la Policía de Córdoba, recordó entre lágrimas a su hijo Franco y dijo a la emisora Cadena 3 que "quería que fuera otra cosa" y no que trabajara en la fuerza.

"Quería que mi hijo tenga otra profesión"

El padre del joven confesó que, pese a ser de una familia dedicada a Policía, él deseaba que que su hijo tuviera otra profesión.

'Quico' Ferraro relató que "Gigio estaba estudiando Ciencias Naturales, pero decidió ingresar a la fuerza" y finalmente lo siguió "apoyando hasta el día de ayer", se lamentó.

"Era un excelente chico, un joven muy honesto, muy sano, muy responsable"

Conmocionado y en medio del dolor, agregó: "Como hijo era un excelente chico, un joven muy honesto, muy sano, muy responsable. Era un flor de hijo, como los otros tres que tengo".

En tanto, Enzo, uno amigo de la víctima, manifestó que Franco era un "excelente policía, colaboraba con lo que sea, tenía una gran capacidad para hacer amigos".

Familiares, amigos y allegados a Franco lo despidieron.

Además, recordó quebrado en llanto los momentos en los que estudiaba junto al fallecido y se mandaban "macanas". 



Por su parte, el cabo Gutiérrez recordó que el policía asesinado "era muy querido, más allá de ser compañero de guardia", y agregó que lo consideraban un "amigo".

"Siempre nos daba su consejo, su apoyo cuando teníamos problemas familiares"

"Siempre nos daba su consejo, su apoyo cuando teníamos problemas familiares", señaló Gutiérrez y contó que Ferraro "era muy abocado a lo que era la fuerza, tenía muchos proyectos que quedaron inconclusos".

Al finalizar el velatorio, los restos de Ferraro fueron trasladados envueltos en una bandera argentina hasta el cementerio local, donde el cura del pueblo ofició un responso y decenas de vecinos se acercaron a despedirlo.

En tanto, el secretario de Seguridad de la provincia, Diego Hak, confirmó que una de las armas secuestradas este viernes a los asaltantes pertenece al lote que fue sustraído de la Jefatura de la Policía de Córdoba en mayo de 2015.

Se trata de una Bersa Thunder Pro, que estaba en posesión de Diego Alberto Tremarchi (32), el único delincuente detenido hasta el momento y que hacía de "campana" mientras el resto de la banda realizaba el asalto, aunque no sería el arm. que provocó la muerte de Ferraro.

El fabricante sólo vende esa arma de fuego a las fuerzas de seguridad y es una de las 67 unidades que fueron robadas de la jefatura de Policía, señalaron los voceros.

El robo fue cometido alrededor de la 1 de la madrugada del viernes en un edificio ubicado en Rondeau 84, adonde unos siete ladrones ingresaron a un departamento del séptimo piso en momentos en que se encontraba una pareja dedicada a la administración de consorcios.

Bajo amenazas, los delincuentes los despojaron de 2.800.000 pesos en cheques y 200.000 en efectivo, que tenían allí como consecuencia de la reciente venta de un inmueble.

Las fuentes indicaron que un vecino advirtió el hecho y logró dar aviso a la Policía. Cuando los ladrones llegaron a la planta baja para escapar, se inició el tiroteo con la llegada de un patrullero al lugar, que se intensificó cuando otros móviles y motos arribaron para apoyarlo.

En ese primer intercambio de disparos, el cabo Ferraro fue asesinado de un tiro en la nuca en la puerta del edificio.