Por María Helena Ripetta
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Un misterio que ya cumple un año y un mes sin desentrañarse. El 1° de julio de 2017 Rosalia Jara, una mamá de solo 19 años, salió de su casa de Fortín Olmos, provincia de Santa Fe. Como otras noches iba hacia un bar que queda a pocas cuadras de su casa, donde se juntaba a jugar juegos propios de la cultura de esa zona con un grupo de amigos. Alrededor de las 22 su mamá, Liliana, la llamó para decirle que regresara, que su hija estaba con sueño y no la podía dormir. Rosalía le dijo que en unos minutos estaría ahí. Liliana vuelvió a llamarla unos minutos después y ya no logró comunicarse con ella. Desde ahí no se supo más nada de Rosalía.

Fortín Olmos es un pueblo tranquilo, donde se conocen todos y dónde no hay antecedentes de algo así. Por el caso hay un profesor, J.V., detenido. Hay pruebas que determinan que ella salió del bar para encontrarse con él, pero esta persona jamás confesó que se encontró con ella, según los investigadores. Se comprobó igual que sí lo hizo, ya que se hicieron 14 llamadas entre ellos ese día y una última en la que hablaron más de dos minutos. Pero él también se negó a decir de qué hablaron.

Tampoco reconocía ser el padre de la pequeña hija de Rosalía, pero a partir de un estudio de ADN pedido por fiscales se determinó la paternidad. Según trascendió, el profesor detenido sólo reconoce haber tenido una relación extramatrimonial con ella.

A más de un año de su desaparición, no se sabe qué pasó con ella. "La situación está en estos momentos estancada. La familia lo que queremos es saber dónde está Rosalía desde hace un año y dos meses. No tenemos ningún dato de qué paso. Su mamá y su hija están destrozadas", le dice a Crónica la tía de Rosalía, Mónica Perez.

"Pedimos que se hagan las investigaciones como corresponde y saber dónde está mi sobrina, que por geolocalización se determine quiénes estuvieron cerca de su celular", dice Mónica.

"El único detenido, supimos en el proceso que es el padre de la nena, sigue sin hablar. El último llamado que él le hizo fue a las 22 y 17 horas, es lo último que se sabe", dice Mónica y pide que si alguien sabe algo se acerque aunque sea de manera anónima a la fiscalía. "Ya ha pasado tanto tiempo que se van apagando nuestras esperanza. Hoy por hoy quisiéramos encontrarla como sea, pero encontrarla", afirma la tía con el dolor de la incertidumbre.

El caso recuerda al de Héctor Daniel Lagostena (58), quien el 20 de agosto de 2010 mató a su pareja, Érica Soriano, y esa misma madrugada hizo desaparecer el cuerpo. Ocho años más tarde el hombre fue condenado a 22 años de prisión.