Víctimas. Mónica, Mayra y Lautaro.

La fiscal de Homicidios Claudia Ríos recibió el resultado preliminar de la autopsia realizada por el Cuerpo Médico Forense a las tres víctimas de la tragedia de Guaymallén y se confirmó que todas fueron atacadas con un elemento contundente terminado en punta.

Este objeto no ha sido hallado por los investigadores, pero se presume que pudo ser un palo o un hierro de importante tamaño.

La información a la que accedió El Sol sostiene que el autor de la masacre, José Patricio Molina Morales, de 39 años, quien se suicidó horas después de los ataques en la casa de su hermana, se ensañó con la mayor de las víctimas, su suegra, por la cantidad de heridas que presentaba.

Los forenses determinaron que Mónica Outeda, de 51 años, tenía muchas heridas en diferentes sectores del cuerpo. La lesión principal, que se sospecha le causó la muerte, fue producida en la base del cráneo. Además, descubrieron otros traumatismos en la cabeza y fractura de brazo derecho, además de golpes en el tórax.

Por su parte, la hija de esta mujer y pareja de Molina, Mayra Soledad Bueno, de 25 años, tenía lesiones en la cabeza y en el tórax, al parecer, producidas con el mismo objeto.

Por último, el hijo de esta mujer, de 6 años de identificado como Lautaro Vega, murió por estrangulamiento. Las heridas eras visibles en el cuello de la criatura. También detectaron golpes en su pecho y la cabeza.

Los forenses van a desarrollar una serie de estudios para determinar cuánto llevaban sin vida y para saber si inhalaron el humo provocado por el fuego que inició el homicida en la propiedad después de ser atacadas.

Con respecto a Molina, autor de la tragedia, se confirmó que la causa de muerte fue suicidio: presentaba una importante marca en el cuello producto de la cuerda que utilizó para colgarse en el patio de la casa de su hermana, en Colonia Bombal, Maipú.