Este lunes, la Justicia de Mendoza condenó a Julieta Silva a tres años y nueve meses de prisión tras atropellar a su novio Genaro Fortunato, quien falleció en el acto durante la madrugada del pasado 9 de septiembre a la salida de un boliche en San Rafael.

La mujer, que cumplirá prisión domiciliaria fue enjuiciada bajo una causa por "homicidio culposo agravado". En esta línea, recibió también una pena de ocho años que la inhabilita para manejar.

Los jueces Rodolfo Luque, Julio Bittar y María Eugenia Laigle, en fallo unánime, encontraron a la joven, madre de dos pibes, culpable de matar al deportista, arrollándolo con su vehículo cuando se retiraban de un local nocturno.

Para los jueces, la acusada, de 30 años, atropelló a su pareja, pero lo hizo sin intención de asesinarlo, ya que entendieron que se trató de un accidente.

El tribunal dispuso además que Silva continúe detenida bajo la modalidad de prisión domiciliaria. La condena es leve en relación a las pedidas por la Fiscalía y por la familia de la víctima, que iban de 14 a 20 años de prisión.

Antes de la lectura del fallo, se vivió un momento emotivo cuando la madre del joven pidió la palabra y le preguntó a la acusada "por qué había matado a su hijo".

Todas las partes involucradas en el caso, anunciaron su intención de apelar la sentencia una vez transcurridos los plazos legales para poder hacerlo.