Gloria Cristina Domínguez Zimmerman, la kiosquera de 29 años que ayer apareció asesinada en el oeste del conurbano bonaerense, murió a golpes, tenía signos de defensa en las manos y en los antebrazos, y sospechan que habría sido violada por el criminal.

Calificados voceros de la Justicia revelaron a cronica.com.ar que los peritajes determinaron que la occisa presentaba un traumatismo de cráneo y la fractura, con hundimiento, de la región parietal derecha.

Gastón Duplaá, fiscal que se hizo cargo del expediente, le encomendó la tarea pericial a los expertos de la Policía Científica, tras una serie de diligencias que previamente concretaron los integrantes de la comisaría de Los Pinos y de la Dirección Departamental de Investigaciones (D.D.I.) local.

De acuerdo a lo manifestado por los informantes, la infortunada víctima sufrió un daño neurológico a raíz del tremendo castigo, que padeció durante la tarde de ayer, dentro de un inmenso edificio, el se encuentra abandonado, y que está situado en el cruce de la avenida Monseñor Rodolfo Bufano (el Camino de Cintura - la ruta provincial 4) y calle Remedios de Escalada, en jurisdicción de Villa Luzuriaga.

Trascendió que se presume que la muchacha, que residía en el mismo vecindario, habría sido agredida sexualmente, ya que se observó que presentaba hematomas en sus partes íntimas.

Por este motivo, la Justicia resolvió que se le tomen al cadáver distintas muestras de tejido, para determinar, fehacientemente, si la joven, antes de ser asesinada, fue ultrajada.

Se comprobó además, en la autopsia, que la comerciante, que atendía un kiosco de la zona, tenía cortes en las manos y también en los antebrazos.

Estas lesiones serían como consecuencia de que la mujer intentó defenderse mientras era atacada, aparentemente con un arma blanca, por el sospechoso, identificado en el expediente como Juan Leonardo Doval, de 41 años.

Por F.V.

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