Por María Helena Ripetta
mhripetta@cronica.com.ar

La mayoría de las bandas que se dedican a los secuestros virtuales están integradas por miembros de la comunidad gitana, que como en todo grupo social hay gente buena y gente que no lo es. Los secuestros virtuales son los que se comenten realizando llamadas telefónicos durante la madrugada diciendo que tienen un familiar secuestrado, que en realidad no es así, para engañar a la persona y presionarla para que les dé dinero a cambio de liberalo. Comenzaron a realizarse desde las cárceles, hasta que al ser descubiertos se colocó un sistema que advierte que la llamada es desde un penal. Pero el delito continuó.

"Los gitanos inventaron las 'lloronas' y los 'aulladores', es decir, a una mujer que llora y finge ser la hija, la hermana, la mujer de la víctima. En el caso de los aulladores, son hombres que gritan como si estuvieran siendo golpeados y también logran el efecto se hacer creer que se trata de un ser querido", dice a Crónica el especialista en seguridad Luis Vicat"Ellos incorporaron el realismo a los secuestros virtuales. Estos gritos o llantos generan una construcción cerebral en la que se cree que es así", agrega.

Estas bandas actúan por lo general en una georeferencia de tres manzanas, donde con las guías telefónicas que figuran en Internet comienzan a hacer llamados por la zona. "De 100 tentativas que se realizan, una docena puede tener éxito, pero solo media se denuncia, por vergüenza, por miedo, los delincuentes saben donde viven, o porque se cree que ya no se puede hacer nada. Es muy importante hacer la denuncia", sostiene Vicat.

En general son al voleo y la información se las da la propia víctima sin darse cuenta. Los llamados son a la madrugada, mientras se está dormido y cuando ubicar al familiar no es fácil. "Si se tiene una hija de 15 años por ejemplo y es sábado a la noche al escuchar la voz de una mujer llorar es posible que se lo crea. En ningún caso la charla es larga, no se le da tiempo a la víctima a reaccionar", dice el especialista, que agrega que este delito tiene tres momentos: la sorpresa (por eso en general son a la hora de dormir), el temor que logran generar y la rapidez para pagar el rescate.

Para retirar el dinero mandan a un "explorador avanzado" que va en moto o bicicleta y así ve si hay gente o policía y retira en el dinero que a víctima junta de lo que tiene la casa y en general se deja en una bolsa en la vereda. Las recomendaciones para evitarlo son cortar y llamar al familiar y al 911. Decir un nombre falso para detectar la mentira. No otorgarle información. Este engaño se puede sufrir a cualquier edad.