Por María Helena Ripetta
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No intentan disimularlo tras la posibilidad de un robo. Entran y disparan sin llevarse nada. Es así como la mafia china castiga a quien no paga y al mismo tiempo envía un mensaje a la comunidad. Piden 50.000 mil dólares, si no pagan ejecutan al dueño del supermercado o algún familiar. Para eso contratan sicarios por fuera de la comunidad. En los últimos días hubo tres hechos, dos en Balvanera y uno en Villa Urquiza, con tres heridos y un muerto. El dueño del supermercado Horizonte, ubicado en Pasco y Alsina, fue acribillado a balazos en la puerta de su comercio. La dueña de otro comercio de la colectividad fue herida a balazos en una pierna por un hombre, que ingresó al local, en un caso que se registró en el barrio porteño de Villa Urquiza. Una semana antes de este ataque, la dueña de otro supermercado de Balvanera fue baleada en un episodio similar. Ocurrió en Combate de los Pozos al 600.

“Son tres pasos. Primero los reciben un llamado telefónico, el número los toman de las marquesinas de locales, y realizan la amenaza. Tienen sólo días para juntar el dinero en dólares y en efectivo. Luego puede recibir una alerta, como balear el frente del local o lastimarlos. Si así tampoco logran cobrar los ejecutan”, relata la abogada Deborah Huczek, quien representa a víctimas de la mafia china. “Hace más o menos 20 años se empiezan instalar cada vez más comercios chinos, para evitar la rivalidad, convocaban a mediadores de la comunidad, que con una comisión solucionaba todo de manera pacífica. Hasta ahí todo bien. Pero los miedos de los comerciantes a la competencias crecían y los mediadores fueron construyendo esta organización criminal”, relata la abogada. “Si bien en los últimos años se detuvieron a dos de las organizaciones más importantes que operaban en el país, pero los mandos medios quedaron libres y esos son los que están atacando”, sostiene la abogada y recuerda uno de los casos que lleva adelante que es el de un supermercadista chino que no pagó fue asesinado adelante de su hijo. Ese mismo día, sin que la custodia que se le había puesto a la mujer lo advirtiera, el mafioso ingresó al local para advertirles a los familiares que si no pagaban eran los próximos.

Para avanzar en las investigaciones se necesita la colaboración de las víctimas, y ahí la justicia se encuentra con dos barreras. Una la idiomática, los traductores públicos sólo saben chino mandarín, y las amenazas se realizan en dialectos. Por eso muchas veces cuando se intervienen teléfonos bajo juramento son los mismos ciudadanos chinos los que traducen. Las escuchas llevan mucho tiempo. Pero otro gran problema es el miedo que tienen las víctimas, que al ver las ejecución prefirieron callar para que no los maten también. “La justicia pone custodia policial, pero no siempre es permanente y sólo por un tiempo. Además al ver la custodia los mafiosos saben que se hizo la denuncia. Hay que bus- car mecanismos para proteger a los testigos”, sostiene la abogada.

“Se denuncia sólo el 30 por ciento de los casos. En general pagan”, sostiene el especialista en seguridad Luis Vicat. “En general tienen miedo en denunciar. Problemas que tuvieron los traductores que también habían sido amenazados, por eso son pocas las denuncias”, agrega Vicat.