Tras la agresión de un sicario que intentó asesinarla mientras daba una entrevista en el barrio porteño de Constitución, la fundadora de la organización Madre víctimas de trata, Margarita Meira, atribuyó el hecho a "una de las tantas amenazas que sufrió, aunque esta es la más graves"

Margarita contó el drama familiar que le tocó vivir y que marcó un antes y después en su vida y que fue punto de partida para esta lucha que lleva a adelante: "Mi hija (Graciela y fallecida por ser víctima de trata) me ayudó a instalarlo porque nos quedamos sin trabajo. Cuando ella desaparece hace 25 años no se conocía el tema trata, en ese momento, creí en la justicia y en el jefe de la SIDE, porque me decían que la iba a encontrar y luego me enteré que estuvo secuestrada en boliches. La encontré muerta en 1992 cuando estaba embarazada de tres meses de mi otra hija, y cuando lo hice estaban por enterrarla como NN porque el juez me citaba y decía que no vivía en el lugar"

Por otro lado, la mujer recordó la labor que realizan en el comedor "que empezó en 1988 como algo modesto, momentáneo y que hoy tiene casi 30 años".

Hoy en día 5 o 6 personas son las que de manera voluntaria ayudan a Margarita a que el comedor, que recibe entre 450 y 500 personas por día de diversos barrios, tengan una vianda diaria para poder paliar el hambre diario.

Respecto a esta actividad, agregó que “son menús fijos que nos manda el gobierno de la ciudad pero es escaso. Es un almuerzo con postre y le damos de comer a mamás, mujeres, niños y hombres enfermos o con problemas de salud, aunque la mayoría son mujeres. Vienen muchos enfermos con HIV, lepra, tuberculosis, toxoplasmosis cerebral, por eso, le entregamos viandas. Si bien nos mandan el alimento, no alcanza porque los nutricionistas hace platos para una dieta pero a un chico hay que darle más alimentos. Por eso, dejamos el teléfono 4305-1449 para quienes puedan donarnos comida”.

Tanta lucha y lágrimas derramadas por años rindieron su fruto, ya que Margarita recibió un premio en la ciudad italiana de Daosta como la “mujer del año” por su compromiso con la sociedad: “nunca me imagine que me dieran un premio en Europa, pero esos 15 mil euros los queremos utilizar para comprar un terreno y construir dos casitas para las chicas que rescatamos aunque sea de manera provisoria. El lugar se verá donde se pueda comprar, es una gran satisfacción para mí”.