Murió tras sufrir quemaduras en el 55% de su cuerpo.

La estudiante universitaria que había sufrido quemaduras en el 55 por ciento de su cuerpo tras discutir con su pareja, que permanece detenido por el caso ocurrido a fines de diciembre en el partido bonaerense de Berazategui, murió este miércoles en el Hospital Del Quemado porteño donde se encontraba internada en terapia intensiva, informaron fuentes judiciales.

Se trata de  Mónica Garnica Luján, de 25 años y nacionalidad boliviana, quien estudiaba para instrumentista en la Universidad Nacional Arturo Jauretche de Florencio Varela y vendía especias en el mercado de Quilmes.

Por el hecho, su pareja, Ángel Saracho de 25 años, con quien tiene tres hijos de entre 2 y 7 años, continúa detenido acusado de "homicidio calificado por la relación de pareja en grado de tentativa".

El hecho ocurrió en el domicilio de la pareja, en las calles 116 y 24 de  Berazategui, en la zona sur del Gran  Buenos Aires, donde no hubo testigos directos, ya que la ni los hijos se encontraban en el lugar.

Si bien Saracho se negó a responder preguntas de la fiscal, en su primera versión ante la Policía el acusado dijo que la discusión comenzó porque él descubrió que su mujer le había enviado algunas fotografías desnuda a un compañero de facultad.

Siempre según esta primera versión, sin valor judicial, Saracho prendió fuego las ropas de su mujer y cuando ella se acercó a intentar apagarlo, las llamas empezaron a quemarla. Saracho también sufrió algunas quemaduras, pero de carácter leve, señalaron las fuentes.

Denuncias por violencia de género

La defensa de la familia de la víctima, Claudia Perugino, había asegurado que "Mónica lo había denunciado por violencia de género pero él la amenazó para que retirara la denuncia porque en 2018 iba a estudiar para ingresar a la policía bonaerense".

Sobre la versión de que el acusado sólo prendió fuego la ropa, Perugino añadió que un vecino que trasladó a Garnica Luján al hospital afirmó que ella le llegó a decir que su "marido la roció con alcohol".

"Era común que ella apareciera con moretones, siempre pedía ayuda o gritaba por los golpes que le propinaba, le llegó a romper cuatro teléfonos celulares, típico violento", concluyó Perugino