U n narcotraficante condenado a seis años de prisión -que padece una enfermedad que lo mantiene en silla de ruedas por un balazo en su médula- violó dos veces el arresto domiciliario concedido por la Justicia de San Martín, por lo que fue enviado nuevamente a la cárcel. En una de las salidas fue a amenazar de muerte a su ex mujer.

La medida fue dispuesta por el juez Daniel Cisneros, del Tribunal Oral Federal 2 de San Martín, quien revocó la prisión morigerada del detenido en una causa por "comercio de estupefacientes agravado y falsificación de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas". Según informó el Ministerio Público Fiscal de la Nación en su página web, el magistrado, que actúa como juez de Ejecución, adoptó esta decisión a pedido del fiscal Alberto Gentili.

El delincuente padece hipertensión arterial, diabetes, cardiopatías, incontinencias y una paraplejia producto de una lesión en su médula a causa de un proyectil de arma de fuego que lo obliga a transportarse en silla de ruedas. Por ese motivo, su defensa interpuso un recurso de hábeas corpus y la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata le concedió el beneficio de prisión domiciliaria.

Pero ese beneficio fue revocado por primera vez en junio de 2016, cuando se comprobó que el detenido salía de una vivienda distinta a aquella donde debía cumplir con su condena por "robo agravado por el uso de armas de fuego, cometido en poblado y en banda", en la ciudad bonaerense de Moreno.

Posteriormente, en diciembre de 2016, la Procuración de la Penitenciaria de la Nación se presentó como "amigo del Tribunal" para pedir que se incluya al reo en el programa de asistencia de personas bajo vigilancia electrónica y se le conceda nuevamente el arresto domiciliario para que pudiera completar su condena en condiciones dignas.

Luego de ser examinado por especialistas del Cuerpo Médico Forense, el fiscal Gentili dictaminó que correspondía el rechazo de la detención domiciliaria por no encuadrar en ninguno de los supuestos previstos por la ley. Tal postura fue compartida por el Tribunal Oral Federal 2, que dispuso su alojamiento en el hospital del Complejo Penitenciario II de la ciudad de Buenos Aires.

A pesar de ello, el 23 de agosto de 2017 la nueva defensa del delincuente volvió a pedir que se le concediera la prisión domiciliaria una vez que fuese examinado nuevamente por personal médico. Pero los facultativos concluyeron que el reo no cumplía con el tratamiento indicado para sus dolencias y "presentaba una tendencia a la autolesión".

A su turno, el representante del Ministerio Público Fiscal se expidió por la negativa, pero el juez de Ejecución no compartió el criterio y benefició al encausado con prisión domiciliaria luego de incluirlo en el programa de control electrónico. El magistrado también le fijó la obligación de solicitar autorización cada vez que se ausentara del domicilio por una cuestión relativa a su salud o debiera presentar los comprobantes de la atención sanitaria recibida, cuando no fuera posible esperar la autorización del tribunal.

En marzo pasado, el encausado, en compañía de sus dos hijos, fue a la vivienda de su ex pareja y amenazó con matarla, hecho que fue denunciado por la mujer. La ex esposa del reo aseguró haberlo visto varias veces desplazarse en automóvil desde que se le dio el beneficio de prisión domiciliaria.

Ante esta situación, el fiscal Gentili decidió que correspondía revocar el arresto domiciliario y ordenar el traslado del reo a un establecimiento penitenciario, lo que fue resuelto favorablemente por el juez Cisneros.