Todos los años ocurre un caso en el que un menor ingresa armado al colegio. (Imagen ilustrativa)


Según la causa que instruye el fiscal Julio Carmelo Vidal, todo empezó con el incendio intencional en la casa de una anciana, en la capital santiagueña. Tres días después de este acto vandálico, su nieto salió del hogar en silencio con un revólver en su mochila. Sin embargo, el adolescente nunca imaginó que su madre alcanzase a ver el arma.

La madre del muchacho se comunicó inmediatamente con la maestra del colegio y avisó que su hijo podría llegar a ingresar a la institución con el revólver. Sin dudarlo, la docente denunció el hecho en la comisaría 7ª de Santiago del Estero. A los diez minutos, personal policial arribó a la escuela y retiró al alumno del aula. Los policías requisaron la mochila del chico y descubrieron el arma de fuego calibre 22. 

Al confirmar el hecho las autoridades concertaron una reunión con la madre del pibe implicado y le dejaron en claro que bajo ninguna circunstancia es admisible que un alumno ponga en riesgo a otros estudiantes. Por su parte, el chico intentó explicar a las maestras que el revólver "era para vengarme de cinco chicos que le prendieron fuego a la casa de mi abuela".

Una vez que las docentes hablaron con el menor sobre la preocupante situación, la institución dio luz verde para que regrese al aula y prosiga sus actividades con normalidad, según publica el sitio elliberal.com.ar.

Una corriente educativa sugirió que el incidente puede generar cambios en la institución. Por ejemplo, aconsejó un exhaustivo control del alumnado y personajes externos habituados a visitar el inmueble.