Un docente de un colegio del barrio porteño de Caballito fue detenido por poseer pornografía infantil, que distribuía como parte de una red mundial de pornografía infantil, informó la Fiscalía de la ciudad de Buenos Aires.

"Todo comenzó en 2016 cuando Interpol Suiza, que investigaba una red de pornografía infantil, nos informó que dos argentinos habían compartido 25 fotos y un video con material de este tipo a otros usuarios de la red”, dijo a Télam Daniela Dupuy, titular de la fiscalía Penal Contravencional y de Faltas 12 especializada en delitos informáticos.

El hombre, un profesor de inglés de 25 años, fue detenido este martes en su casa en el barrio de Mataderos, donde hallaron una enorme cantidad de material de pornografía infantil.

El imputado tenía 6.659 fotos y videos en su notebook, 24 imágenes en su tablet y 203 archivos de imagen y video en su teléfono celular en las que se observa a menores de entre 1 y 12 años teniendo sexo.
En total, se trata de 1.055 videos con pornografía infantil que ocupan más de 20 gigabytes de espacio de almacenamiento.

"Pudimos detenerlo porque interceptamos conversaciones por Skype que tenía con otro argentino y un hombre de Estados Unidos, entre quienes intercambiaban imágenes y hablaban de menores varones de edades muy bajas”, explicó a esta agencia la fiscal Dupuy, a cargo de la causa.

La fiscalía encontró además conversaciones del imputado con otros usuarios de las plataformas KIK -de mensajería instantánea- y Gigatribe -red de intercambio de archivos- a través de las que compartían material pedófilo y se jactaban de haber abusado a menores de edad.

"Muchas de las imágenes que tenía eran de material casero y, aunque no se ve que sea él quien efectivamente abuse, lo estamos investigando. Hay indicios que pudo haber tenido algún acercamiento sexual con menores”, manifestó Dupuy.

"Mañana vamos a reunirnos con los directivos del colegio. Pedimos su detención preventiva por temor a que pudiera contactarse con sus víctimas y disuadirlos a que aporten información, o bien por el riesgo que contacte sexualmente a otros menores”, aclaró la fiscal.

A partir de ahora habrá tres meses de investigación hasta el inicio del juicio oral donde habrá que analizar qué delito se le imputa a los detenidos: tenencia, distribución o comercialización de pornografía infantil.

Según la fiscalía, habrá que definir si hubo o no abuso sexual, lo que aumentaría severamente la pena y cambiaría la jurisdicción del caso a la justicia nacional.

"Trabajamos muy bien con el equipo de investigaciones judiciales y con la División Delitos Tecnológicos de la Policía Federal, que fueron lo que hicieron de nexos entre la Interpol y nosotros”, señaló la fiscal.