"El violinista en el tejado” es una película musical estadounidense dirigida por Norman Jewison en el año 1971 que ganó tres premios Oscar.

“El violinista del puente” era una triste historia que atormentaba a la localidad bahiense de Ingeniero White, donde en marzo del año pasado un adolescente que tocaba con maestría ese instrumento había muerto supuestamente producto de un suicidio al arrojarse de un puente.

Pero ahora, un año y ocho meses después,un peritaje realizado por la Gendarmería Nacional determinó que en realidad fue asesinado por dos personas. Se trata de Ángel Almada (17), quien cayó de un puente peatonal ferroviario el 5 de marzo de 2016.

En el marco de la investigación de la muerte, en la madrugada del sábado se realizó la reconstrucción del hecho, arrojando un muñeco de prueba en distintas posiciones sobre un vagón ubicado en el lugar.Tras la reconstrucción, el fiscal Marcelo Romero Jardín, a cargo de la causa, señaló que “no quedan dudas de que fue un homicidio”.

“La única forma en el que el cuerpo queda en posición final como estaba Almada ese día es que lo arrojen dos personas por sobre la baranda con la cabeza levemente inclinada hacia adelante, uno tomándolo por las piernas y el otro debajo de las axilas, por lo que lo tiraron de cabeza”, agregó el fiscal a la prensa.

Romero Jardín sostuvo que “no hay posibilidad de que se haya arrojado solo porque no tendría las lesiones que tuvo ni hubiese quedado en la posición en la que quedó”. Agregó que “en el lugar del hecho no hay lesiones compatibles con que él haya colocado las manos, o sea que cayó inconsciente”, según le manifestó al fiscal el forense de la Gendarmería.

“El móvil no lo tenemos claro todavía, pudo haber sido un robo o una pelea ocasional, pero tenemos claro que no es un lugar al que (Almada) iba habitualmente”, concluyó el fiscal.

En tanto, la tía de la víctima, Viviana Almada, expresó ayer que están “tranquilos” porque “se terminó la mentira, se aclaró que a Ángel lo tiraron del puente”.

“Dos sinvergüenzas lo mataron y siempre dijimos que lo habían matado y que lo habían tirado”, concluyó la mujer. Horas después de la caída, la policía halló vacía la mochila de Ángel, a unos metros de la subida al puente. Dos semanas más tarde recuperó su teléfono, de manos de un joven que declaró que el propio chico se lo había canjeado por dos cervezas.