Continúa la conmoción en España tras la aparición del cuerpo de una de las niñas desaparecidas en las aguas de Tenerife, y la Guardia Civil sigue aportando datos para esclarecer la causa. El cadáver de Olivia (6) apareció a 1.000 metros de profundidad en una bolsa y lastrada con el ancla del barco y todavía se buscan los restos de Ana (1). El buzo que halló a la pequeña, Juan Ortega Machín (especialista en operaciones subacuáticas), ha asegurado este viernes que el proceso fue "arduo, complejo y bastante metículoso" a causa de la profundidad a la que se encontraba.

En una entrevista en la Cadena COPE, Machín ha revelado el paso a paso del operativo y qué elementos fueron de utilidad. Según el, los buzos han utilizado un sónar barrido que "lo que hace es levantar un campo según la trazada""Donde culmina la Guardia Civil comienza la labor de búsqueda del barco con un punto más o menos certero", explicó. 

En primer lugar, destacó que el uso del manetómetro fue fundamental, ya que los ecos de los metales revelan "con más claridad" lo que "no debería estar ahí". Los técnicos debían interpretar el sonar del instrumento y en base a eso, actuar. 

En el marco de su explicación, hizo hincapié en la complejidad de sacar el brazo mecánico a "más de mil metros de profundidad" para intentar recoger los objetos que fueron encontrados en la zona. Así es como reconoció la botella y el enredón (indicaban que el padre de las pequeñas, Tomás Gimeno, había tirado esos objetos por la borda). 

Se desconoce el paradero del padre de las niñas, acusado del fatal asesinato.

Por el momento, según el profesional, el equipo de la Guardia Civil sigue avocado en la búsqueda de Anna, donde "trabajan día y noche", y señaló que en dicho proceso la preocupación no pasa por las corrientes porque a "esa profundidad está todo apelmazado", y ha señalado que "cualquier variación arriba" va a significar "metros abajo".