Volvió a declarar el policía acusado por la muerte de Thiago Correa: qué dijo tras el agravamiento de la imputación
Facundo Aguilar Fajardo fue indagado por el fiscal Diego Rulli. Solicitó la reconstrucción del hecho.
Facundo Aguilar Fajardo, el efectivo de la Policía Federal acusado de la muerte de Thiago Correa, volvió a declarar este lunes en el marco de la causa en la que pasó a estar investigado por “homicidio con dolo eventual”.
“Prefería que me maten antes de que Thiago hubiese muerto”, manifestó ante Diego Rulli, fiscal a cargo del caso, que agravó la imputación al confirmarse el fallecimiento del nene de 7 años, baleado durante un intento de robo ocurrido en el oeste del Gran Buenos Aires.
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Durante su indagatoria, el agente de la Federal manifestó: “En ningún momento se me pasó por la cabeza que a 200 metros iba a estar un nene”. Además, pidió que se realice una reconstrucción de los hechos para poder demostrar su inocencia.
“Si no hubiese sido por estos cuatro delincuentes, que querían matar a mi madre y a mí, no hubiese actuado y hoy Thiago estaría vivo”, remarcó.
“Desde que me enteré de ese hecho (por la muerte del nene), no hay día en que no piense en mi hermanito de 11 años. Él va a la escuela y que le pase lo que le pasó a Thiago, o que le roben o que en pleno robo resulte herido o muerto, es en lo que pienso todos los días”, agregó.
"Solo me dirigía a mi trabajo, como todas las noches, junto con mi madre, que me estaba acompañando. De no haber sido sorprendido y haber sentido amenaza contra la vida de mi madre y mi vida, jamás hubiese actuado”, añadió.
El agente de la Dirección Montada de la Policía Federal está detenido y podría enfrentar una pena de entre 8 y 25 años de prisión en caso de ser considerado culpable.
Durante la noche del pasado miércoles, Aguilar Fajardo, de 21 años, esperaba un colectivo junto a su madre. Estaba sin uniforme y de franco, cuando fue amenazado por cuatro delincuentes armados, en el cruce de Crovara y Madrid.
El efectivo se resistió al robo y disparó al menos una decena de veces con su arma reglamentaria. Abatió a uno de los asaltantes e hirió a otros dos delincuentes. Pero una de sus balas siguió el recorrido durante casi 200 metros hasta impactar en la cabeza de Thiago, que estaba sobre los hombros de su padre.
La imputación actual es por “homicidio con dolo eventual”, delito en el que se considera que no hay intención directa de matar, pero el autor prevé que su conducta puede causar la muerte y decide correr el riesgo. Para los encontrados culpables con esta figura legal, la pena va desde los 8 y hasta los 25 años de prisión.
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