JUSTICIA

Córdoba y muerte de bebés: ¿qué pasó con cada recién nacido y cuál fue el rol de la enfermera acusada?

Los peritos también analizaron a los 8 que se descompensaron a pesar de haber nacido sanos. Las conclusiones a las que llegaron. La falta de explicación médica a lo sucedido y la mano asesina. 

Fueron cinco los bebés que fallecieron y ocho los que se descompensaron en el Hospital Neonatal de Córdoba. La convicción de los peritos oficiales que pasaron por los tribunales, donde se juzga a la enfermera Brenda Agüero y a otros 10 imputados, es que la única explicación es que hubo “una mano asesina”. Otro de los casos policiales más impactantes de la jornada. 

El hallazgo de pinchazos, potasio o insulina, características de la descompensación es una de las conciencias entre algunos de los casos. En el juicio también se busca establecer que habría hecho la enfermera con cada uno de los menores que es la principal acusada. En la causa se realizó una pericia multi e interdisciplinaria médica, química y toxicológica. 

Caso por caso 

V.U.M. nació el 18 de marzo de 2022 en óptimas condiciones. Así se mantuvo la beba durante más de dos horas, hasta que presentó los primeros síntomas. El nivel de potasio que le detectaron fue “levemente elevado”. La pericia determinó que es “poco probable” que una inyección externa los haya causado.Eel mismo estudio destaca que “por la baja frecuencia en que suelen ocurrir este tipo de episodios (el colapso súbito e inesperado de un recién nacido sano), llama la atención que dos casos ocurran el mismo día”. El segundo evento fue el de Francisco Calderón Cáceres, quien murió ese día.

Agüero estuvo en contacto con V.U.M. en la sala de recuperación. Para la fiscalía, “no pudo dar una inoculación profunda y completa de la sustancia letal”, y por eso llegó poca cantidad de potasio al organismo de la recién nacida.

Fue la acusada quien les dijo a las médicas neonatólogas que “no veía bien” a la bebé. 

 


Francisco Calderón Cáceres nació el 18 de marzo de 2022. El parto fue sin ningún problema y el bebé presentó condiciones óptimas. Once horas más tarde falleció, sin razón aparente.

“Los valores elevados de potasio podrían deberse a una administración externa, aunque en los casos de acidosis severa (como éste) el potasio puede elevarse. No podemos descartar la posibilidad de que se haya tratado de un colapso de causa natural. Este diagnóstico correspondería al segundo caso ocurrido en la misma institución, en el mismo día, con una diferencia de tres horas. La posibilidad estadística de que ocurra esto es casi nula”, concluyeron los peritos.

Francisco esperó en la sala de incubadoras a que su mamá recuperara la movilidad de las piernas luego de la cesárea. Allí estuvo vigilado por dos enfermeras, una de las cuales era su tía. La mujer salió sólo salió para chequear cómo estaba la madre del bebé. Su compañera hizo lo mismo para trasladar a otra recién nacida que descansaba en la habitación. Entonces se produjo un lapso de entre 10 y 15 minutos en los que Calderón Cáceres estuvo solo.

Agüero estaba en la sala de recuperación, a pocos metros de las incubadoras. A Francisco no le practicaron una autopsia. 

 

La mamá de una de las víctimas declarando en el juicio. 
La mamá de una de las víctimas declarando en el juicio. 

Benjamín Luna también nació a término, sano, sin complicaciones. Se prendió al pecho de su mamá rápidamente.  Luego estuvo unos 15 minutos esperando a su madre en la sala de incubadoras. Es la oportunidad que habría tenido la enfermera para atacarlo, según la fiscalía.

“Los valores del hemograma, el informe de la placa radiográfica, hemocultivo negativo, todo en conjunto hace muy poco probable que la muerte sea a consecuencia de sepsis bacteriana neonatal precoz. Entendemos que no hay relación entre la rotura de bolsa y la descompensación del bebé”, concluyeron los especialistas.

La descompensación de F.A.B. ocurrió alrededor de las dos horas de vida. Sufrió una hiperpotasemia mayor que la del caso 2. “La única causa que podría ser compatible con el electrocardiograma y la evolución que presentó la paciente es la hiperpotasemia, para la que no encontramos una explicación endógena (por el propio cuerpo). La administración exógena es la causa más probable”, concluyó la pericia interdisciplinaria. Alguien le administró potasio.

 Agüero fue una vez más quien predijo antes que nadie su descompensación. “Le miró las manos y las uñas estaban muy moradas. La alzó y salió corriendo, sin decirme nada”, describió la mamá durante el juicio.

La bebé L.C.H. nació el mismo día que F.A.B. Tuvo síntomas poco después de su nacimiento, pero su descompensación terminó de desatarse recién al día siguiente, el 25 de abril. Es la primera víctima a la que se le encontró un “pinchazo inexplicable”. 

El pinchazo, que derivó en un hematoma con infección, estaba en el muslo izquierdo de la bebé. Ahí es donde los médicos colocan la vitamina K, un complemento que ayuda a que la sangre coagule normalmente y se aplica a todos los recién nacidos.

Luego de este caso el Hospital Neonatal reemplazó todos sus lotes de esa vitamina y envió informes a la ANMAT, ante la sospecha de que algo podría estar mal con las vacunas que le estaban dando a los bebés.  Luego se comprobó que esta no era la causa de las muertes y descompensaciones.

Los pinchazos que sufrió I.V.F., en cambio, no encontraban respaldo alguno en la explicación de la vitamina K. En el lugar donde encontraron las dos heridas no se aplica ninguna vacuna.

“No tienen ninguna vinculación con procedimientos médicos. Es altamente probable que hayan sido puerta de entrada y/o de inoculación de alguna sustancia”, concluyó la pericia. I.V.F. se descompuso en un rango similar a los demás. 

 

Su madre incriminó directamente la enfermera acusada. Describió en su testimonial que en un momento, Agüero tenía en brazos a la bebé y le dio la espalda. Su hija empezó a llorar y gritar. La imputada salió de la habitación. En ese instante habría advertido a las médicas neonatólogas que “algo andaba mal” con la bebé. Los síntomas empezaron diez minutos después del aviso. 


G.H. casi dos horas después de su nacimiento le encontraron dos pinchazos. Lo atendieron rápidamente y lograron que su cuadro no fuese grave. “Es compatible con un actuar fugaz, en el que no se logró dar una inoculación profunda y completa de la sustancia letal”, sostuvo la fiscalía.

Sobre las heridas, la pericia concluyó: “Las lesiones descriptas en muslo derecho no están vinculadas a ningún procedimiento médico, ni a ninguna cuestión de carácter accidental”.

Agüero, junto con otra enfermera, fue a atender a la mamá y al bebé cuando no tenía ese sector asignado: el hallazgo ocurrió en la sala de recuperación, y ella debía estar en la sala de pre-parto.


J.E.L. es el primer caso de la cronología con hiperinsulinemia comprobada. Esto es un exceso de insulina en el organismo, que provoca un descenso de la glucosa (hipoglucemia). Su mamá atravesó el embarazo con diabetes gestacional, pero según determinó la pericia esto no causó el cuadro del bebé: “En los casos de hiperinsulinismo congénito no se llega a valores tan altos de insulina en sangre, y además en este bebé los niveles bajaron rápidamente en los siguientes días, cosa que no ocurre con el hiperinsulinismo congénitos de origen genético”.

“No hay ninguna explicación médica razonable fuera de la inoculación exógena de insulina que sea compatible con la evolución clínica y resultados de laboratorio”, sostuvieron los especialistas. 

Agüero avisó antes que nadie de los síntomas. Además, habría dado un paso en falso que dejó escrito y firmado.

 

Brenda Agüero  junto a su abogado.
Brenda Agüero  junto a su abogado. 

Tras su descompensación, a Ibrahim Guardia le hicieron una prueba de glucemia. Arrojó “indetectable” como resultado. Hay dos razones por las que esto puede pasar: que el aparato que hace el test esté roto, o que el valor de glucosa sean tan bajo que ni siquiera se puede medir. A Guardia tampoco se le hizo una autopsia tras su muerte.

Con Angeline Rojas volvieron los pinchazos y la hiperpotasemia. Fue la primera víctima en ser sometida a una autopsia. “La bradicardia (baja frecuencia cardíaca) coincide con la acción del potasio en concentraciones elevadas. El electrocardiograma muestra señales características de una hiperpotasemia grave, típicas de envenenamiento por potasio. Podría atribuirse, con gran verosimilitud, al ingreso externo masivo de una fuente de potasio”, concluyó el peritaje.

Angeline nació en excelentes condiciones. Agüero alzó a la bebé en la sala de recuperación y corrió a alertar a las neonatólogas. Según los especialistas consultados en la causa, es altamente inusual que la descompensación de un recién nacido sano ocurra en las dos horas que pasa junto a su madre en la sala de recuperación. Lo habitual es que los problemas aparezcan en el parto o en la sala común, varias horas después del nacimiento.

Las coincidencias 


Melody Luz Molina nació algunas horas antes que Angeline, en la madrugada del 6 de junio. Para la fiscalía, es otro caso de “aplicación y absorción errática” del potasio, escenario que explicaría su descompensación tardía. Que el pinchazo haya sido en la espalda también respalda esa hipótesis. Del peritaje se desprende la conclusión de que la bradicardia que sufrió fue causada por un exceso de potasio inolucado de forma exógena.

Murió al día siguiente, fue la segunda de los cuatro bebés sanos que se descompensaron inexplicablemente en menos de 24 horas dentro del Hospital Neonatal de Córdoba.

Según la pericia médica, la enfermedad de transmisión sexual que padeció la madre de M.E.T. no incidió en su descompensación: “Al momento del parto no presentaba signos debido a que la madre había sido tratada eficientemente. Entendemos que no hubo relación entre la descompensación del bebé y la enfermedad de la madre”, según el informe. 

Sobre la exorbitante cantidad de insulina que encontraron en su cuerpo, el peritaje resolvió: “No hay ninguna explicación médica razonable fuera de la inoculación exógena de insulina que sea compatible con la evolución clínica y resultados de laboratorio”. Alguien se la aplicó intencionalmente.

La cronología concluye con D.P.M., la bebé que nació el fatídico 6 de junio. Con ella vuelven a repetirse varios patrones: dos pinchazos en la espalda, el exceso de potasio, y la ubicación de la enfermera. Los síntomas aparecieron varias horas después.

 Agüero habría compartido más de media hora con la madre y su hija en la sala de recuperación. Una hora más tarde pasaron a las pacientes a sala común, y se constató que para ese momento ambas estaban en perfectas condiciones.

 

 

D.P.M. empezó a rechazar el pecho y bajó su temperatura corporal. El hospital era un caos: nadie entendía por qué tantos bebés pasaban de estar sanos a quedar al borde de la muerte.

Antes de que su cuadro empeore, y con los antecedentes del día, decidieron internarla. El potasio le afectó la piel a tal punto que le provocó una necrosis en la zona de los pinchazos. Las pericias no encontraron ninguna explicación médica para el cuadro que sufrió. Solo puede entenderse como resultado de una inyección intencional de potasio en la espalda. 

 

 

Crónica Policiales: todas las noticias de hoy

 

 

Esta nota habla de: