Crimen del country: es un misterio el móvil por el que mataron al ingeniero
La víctima no estaba siendo amenazada. Lo único que faltaba de su casa era el celular. Las puertas no estaban violentadas. No descartan que el agresor viva en el barrio cerrado. Secuestraron las computadoras para periciarlas.
Es un misterio el móvil del crimen Roberto Eduardo Wolfenson Band, el ingeniero electrónico jubilado asesinado el viernes en su casa del country la Delfina de Pilar. En principio lo único que faltó de la casa es su celular, a pesar de que había dinero y relojes de valor. Las puertas no estaban forzadas por lo que no se descarta que conociera a él o los asesinos. De los testimonios de su entorno tampoco surge que estuviera amenzado por alguien. No había desorden en la vivienda ni signos de violencia.
"No descartamos que el agresor viva en el country", dijo a Cronica.com.ar una fuente de la investigación. Según la autopsia la muerte fue entre las 13 y 17 horas del viernes.
Se secuestraron las computadoras que había en la casa para periciarlas y ver si en ella hay alguna información que permita avanzar en la investigación. La fiscalía ya cuenta con el informe de la empresa telefónica en relación a las llamadas y las antenas activadas.
Se tomó declaración al jardinero que el viernes realiza tareas de limpieza de la pileta. Estuvo entre las 8, 35 y 9,15. Declaró que la casa estaba cerrada, que no vio la ingeniero y tampoco hubo algo que le llamara la atención.
La última en verlo con vida fue la empleada doméstica que se retiró a las 15 del jueves después de realizar el pedido del ingeniero que le prepara uno de los cuartos que iba a recibir "vistas". La mujer hacia un mes que trabajaba. Ella volvió a declarar y agregó los datos de la ropa que tenía puesta Wolfenson Band ese día. Es la misma con la que lo encontraron muerto.
Por lo que pudieron establecer los investigadores el ingeniero era un hombre que cuidaba su aspecto, que no usaba la misma ropa dos días seguidos. La empleada ya había dicho que la sábana lavada encontrada en el lavarropas era la que ella había puesto para la cama de la "visita". Ella no tenía ninguna presición de quién era, ni si quiera si se trataba de un hombre o una mujer.
En el expediente a cargo del fiscal Germán Camafreitas se busca poder deteminar esa indentidad y si realmente fue a la casa. En el registro del country figura el ingreso y egreso de ella y del jardinero nada más. El ingeniero no salío del barrio. La última activación del celuar fue viernes a las 14.
Uno de sus hijos iba a ir a pasar el fin se semana con él, con lo cual también podría ser que quisiera preparar el cuarto para el sábado.
Además se esta relevando el perimetro del country para ver si hay algún indicio de que alguien haya ingresado de manera irregular. Se analiza el listado de ingresos y egresos de todas las puertas.
La autopsia
El cuerpo de la víctima fue hallado en una de las habitaciones, no en la suya, lo cuál también llamó la atención de los investigadores. Es un cuarto no muy grande, donde no había signos de violencia, el colchón estaba sin las sábanas y no tenía manchas de sangre. Según la autopsia murió asfixiado en el marco de una maniobra de “estrangulamiento a lazo” con un elemento compatible con un cordel, cable, soga o hilo muy delgado, que le dejó un surco de ahorcadura y hasta unos cortes en la parte posterior del cuello, sobre la nuca.
El ataque fue por la espalda y él intentó sacarse el lazo con sus manos, se encontraron marcas que lo acreditan. Se pudo establecer que se defendió. La data de la muerte es de las 13 a las 19 horas del viernes, pero a las 17 fue encontrado por el profesor de piano que iba a darle clases lo que acota el horario.
Lo que no se encontró en el lugar ese "lazo" con que fue asesinado. Se lo lllevaron. La casa no esta revuelta ni había indicios de violencia.
El médico de policía que analizó el cuerpo al llegar a la la casa sostuvo que era una muerte natural. El ingeniero tenía problemas cardíacos. Pero el fiscal Andrés Quintana que estaba ese día de turno y que llevó a juicio a Nicolás Pachelo por el crimen de María Marta García Belsunce ordenó la autopsia por lo que en unas horas se supo que se trataba de un crimen.
Le pidió a la policía que haga un relevamiento de los otros habitantes del barrio y sus antecedentes.
La víctima estaba solo en su casa porque su esposa había ido de viaje con amigas y al regresar se fue a lo de una hija de ella en el barrio porteño de Villa Devoto.
Los hijos
Los dos hijos del primer matrimonio de Wolfenson Band se presentaron como particulares danmificados y nombraron al abogado Tomás Farini Duggan en su representación
“A la fecha no es posible determinar el móvil del homicidio”, sostuvo el abogado en un comunicado y agregó: “Con ese propósito he ofrecido distintas medidas probatorias, cuya naturaleza y contenido no puedo referir en este momento, para no alterar su resultado. Sin embargo, confío que a través de esa prueba se logrará identificar a él o los autores materiales de la muerte del Sr. Wolfenson Band”.
Sostuvo que en nombre de la hija y el hijo: "Me he presentado como particular damnificado en la causa donde se investigan las circunstancias en que se produjo su homicidio, con el propósito de lograr la condena de quien o quienes sean los autores de su muerte".
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