El crudo testimonio de un hombre amenazado por el policía en Villa Crespo: "Me preguntó si quería morir"
Un hombre relató que el cabo de la Federal que disparó 14 veces e hirió a un trabajador en Villa Crespo le gatilló en la cara y que no llegó a matarlo porque se quedó sin balas.
El barrio porteño de Villa Crespo amaneció conmocionado. Una serie de disparos efectuados por un hombre, que más tarde se confirmó que era policía, sembró el pánico en la esquina de Fitz Roy y Muñecas.
Las detonaciones obligaron a una rápida intervención del personal de la Comisaría Vecinal 15 B de la Policía de la Ciudad, que detuvo a un sujeto armado que intentó escapar a pie por Fitz Roy y descartar la pistola.
Las primeras actuaciones indicaron que el agresor, un cabo de la Policía Federal Argentina, disparó unas 14 veces e hirió en una pierna al empleado de una empresa distribuidora de alimentos, quien está internado fuera de peligro.
Entre los relatos más impactantes aparece el de un testigo que quedó cara a cara con el atacante. “Me apuntó, me amenazó y no me disparó de suerte, gracias a Dios”, contó aún en estado de shock. Según su testimonio, el hombre bajó del vehículo exaltado y comenzó a gritar órdenes. “Me decía que levantara las manos, que no me moviera, que me tirara al piso”, recordó.
Otros vecinos y empleados de la zona coincidieron en que el agresor llegó en un auto sin patente visible y abrió fuego directamente contra personas que ingresaban a una fábrica cercana. El ataque provocó corridas y escenas de desesperación. En medio de los disparos, el hombre gritaba frases sin sentido y se presentaba como “un soldado”.
La situación se torna aún más dramática con el relato de otra de las víctimas directas: “Me amenazó y me preguntó si quería morir, mientras gatillaba. Lo hizo como cuatro o cinco veces”, afirmó Maxi. Y agregó: “Me salvé porque no tenía más balas, tuve un dios aparte”.
Su testimonio describe con crudeza lo ocurrido: básicamente, no murió porque, segundos antes, el agresor ya había vaciado el cargador disparando contra cualquier persona que se cruzara en su camino. En esa secuencia resultó herido el chofer que trabaja en la misma fábrica donde Maxi se desempeña como operario de depósito.
Lejos de detenerse, el atacante continuó accionando el arma a pesar de que ya no tenía municiones. “Me seguía buscando, yo atiné a correr y me metí atrás de un coche”, relató el muchacho en diálogo con A24. Mientras, otros trabajadores lograron refugiarse dentro de la empresa y alertaron al 911.
El policía quedó detenido y a disposición de la Justicia, que ahora intenta determinar en qué condiciones se encontraba y qué desencadenó el violento episodio: “No se lo veía sano. Estaba loco, no sé si estaba drogado o alcoholizado”, concluyó Maxi.

